El nuevo delegado del PRI y la Alianza

LA TALACHA / Francisco Cuéllar Cardona

2021-08-25

Francisco Cuéllar Cardona

Mientras el PAN en Tamaulipas anda desesperado suplicando una alianza urgente con el PRI para mantener la gubernatura que ganó en el 2016 con una votación histórica, este miércoles los tricolores auténticos, los que creen aun en su partido y que se han quedado a dar la batalla desde adentro, recibirán al nuevo delegado del CEN, Felipe González Alanís, que ocupó la secretaría general de gobierno en el sexenio de Rodrigo Medina en Nuevo Leon.

Aunque Edgar Melhem, después del 6 de junio inició una tarea de reconstrucción de su partido, el nuevo delegado enviado por Alejandro Moreno, tiene dos tareas complejas: frenar la fuga masiva de priistas hacia Morena, y tratar de entender a la militancia y a sus líderes que no quieren por ningún motivo una alianza con el PAN. 
¿Podrá González Alanís resolver el entuerto tricolor?. No la tiene fácil.
El nuevo delegado, en Nuevo León tiene una buena imagen, a pesar de haber trabajado con Rodrigo Medina, uno de los gobernadores más cuestionados y criticados en la historia política regiomontana. 
González Alanís, es un priista de la vieja escuela: negociador, colmilludo, pragmático, con oficio, que no le gusta dejar las cosas; es un hombre de resultados, con el perfil exacto para sacar a flote la nave tricolor. No para hacerlo un partido ganador, sino para encaminarlo y ponerlo en la dirección correcta; es decir, que negocie con la militancia y saque un candidato competitivo; pero sobre todo, que le diga a su jefe "Alito", si conviene o no la alianza en Tamaulipas.
La resistencia priista a la alianza con el PAN y el PRD, se sustenta en dos puntos: 
Acción Nacional quiere de a gratis los casi 130 mil votos priistas de la última elección; es decir, que el candidato salga de las filas azules y que los tricolores lo apoyen sin objeciones; y el PRI argumenta que en sus filas hay cuadros mejores y con menos negativos que en el PAN. “que el candidato sea priista", proponen; cosa que jamás aceptarían los panistas. Ahí esta el problema: en el nombre y en el origen del candidato.
Los priistas aseguran también, que si hay alianza, los votos de estos dos partidos se irían a Morena, por eso prefieren ir solos, con un candidato fuerte y forzar una elección de tercios. Al final el PRI se convertiría en el fiel de la balanza de la elección. Son posturas encontradas y difíciles de conciliar que Felipe González Alanís va a tener que entender y explicarle a su dirigencia nacional y a los líderes del PAN y PRD.
Desde la óptica priista, se tendría que hacer una evaluación interna entre los aspirantes de los dos partidos y revisar quiénes de los que aspiran tienen menos negativos: ¿Jesús Nader, César Verástegui, Gerardo Peña (PAN); Ramiro Ramos, Enrique Cárdenas o Edgar Melhem?. En las encuestas ellos son los que mejor posicionados  están dentro de sus partidos. 
En el PRI están muy conscientes que el PAN no aceptaría jamás postular a un priista. Ahí está el nudo que atora la alianza.
Felipe Gonzalez Alanis, se va a quebrar la cabeza un buen rato para entender lo enredado y complejo que está el tema de la sucesión en el Estado. 
En Nuevo León, son los empresarios los que deciden el futuro político; en Tamaulipas son los grupos y los partidos, y esta elección será  inédita, sobre todo por la crispación política que se vive en la entidad y la confrontación entre el gobernador García Cabeza de Vaca y el Presidente López Obrador. 
Este día es crucial para el PRI, porque va a reunir a los priistas de a deveras para definir su futuro. Si a partir de hoy no asumen una actitud digna y le ponen inteligencia y oficio, perderán la oportunidad de resurgir en el futuro inmediato.
No la tienen fácil.
Talachazos
RAMIRO VA EN SERIO.- El nuevolaredense Ramiro Ramos, luego de conocer de viva voz de Edgar Melhem que no quiere ser candidato a la gubernatura, y tras el revés electoral que sufrió Enrique Cárdenas del Avellano, está decidido a buscar la nominación para el 2022. 
Sin negativos en la espalda y con una frescura que agrada a la militancia, Ramiro inició ya el recorrido por todo el territorio tamaulipeco tratando de convencer a la base que es la mejor opción. Sabe que ganar la gubernatura está cuesta arriba, pero asegura que puede hacer un papel digno en la contienda que viene; pero sobre todo, que puede ser el fiel de la balanza en Morena o en el PRI. Es el priista más aterrizado.

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