UAT: la lucha de Luisa

DESDE ESTA ESQUINA / Melitón Guevara Castillo

2021-09-10

Melitón Guevara Castillo

Me sorprendió la noticia: Luisa Álvarez, doctora en Filosofía, catedrática de Ciencias de la Educación (Cd. Victoria, Tamaulipas) anuncia en un post de su muro de Facebook, que se apunta como candidata a la rectoría de la UAT. En principio, hace notar, algo que a muchos nos consta, que cumple cabalmente con los requisitos establecidos en el Estatuto Orgánico del Alma Mater. Me sorprendió porque, en verdad, casi siempre se han manejado candidatos de unidad… no se ha presentado, vaya pues, oposición.

La UAT rectorado tras rectorado ha funcionado como una maquinaria aceitada para que la trasmisión del poder sea tersa o, en términos más prácticos, acorde a quienes ejercen el poder universitario; en un principio, ese ejercicio era interno, en el entendido con el aval del gobierno estatal; en los últimos años, el ejercicio ha estado en manos del Estado, con una completa sumisión del ente universitario.

LUISA ALVAREZ, LA ACTIVISTA.

Conocí a Luisa en mis años tempranos de la docencia universitaria. Siendo profesor en la Facultad de Comercio y Administración (Administración Pública) me invitaron a impartir las cátedras de metodología de investigación social en la Facultad de Ciencias de la Educación. Ahí fue donde conocí a Luisa, como una estudiante universitaria. Ahí ya marcaba su inclinación al activismo político, dado que incluso militaba en la izquierda que en aquel entonces era, década de los 80´s, muy incipiente.

La trayectoria política de Luisa en la izquierda es fundamental en su carácter y formación académica. Durante un tiempo le pierdo la huella, pero me entero de como hace estudios de posgrado hasta llegar al Doctorado y convertirse en docente en la Universidad y Facultad que la formo en términos académicos. Y siempre, siempre, ha mostrado su carácter vinculatorio a la reivindicación de las luchas sociales. Se ha ganado, en el campo académico y de investigación, reconocimiento y prestigio.

LUCHA SINDICAL.

Luisa es de esas personas que, teniendo una conciencia social y una praxis, no puede permanecer estática ante determinado contexto. Su vida docente universitaria le permite conocer, diríamos, contexto y entretelones de como se hace el juego docente y sindical, de cómo los líderes son, como se dice ahora, una especie de florero: sirven más a los intereses del poder y para administrar los escasos y reducidos beneficios que la institución otorga a los docentes. Por eso, un día, intento ser líder de su delegación sindical.

Esa experiencia debió ser dura: hizo la lucha, converso con unos y otros profesores, fue ubicando a cada uno, fue ganando adeptos, pero no fueron suficientes para lograr el cambio. En esa ocasión, en su mensaje, hizo notar a quienes votaron por ella, que la lucha no terminaba, que continuaba. Yo le creí, porque no se doblega, persiste, aguanta. Así que ahora, cuando se lanza como precandidata a la rectoría, dará pelea, sabe que no es fácil… es una lucha más, ahora en el contexto de una filosofía y praxis con la que comulga: la 4T.

CAMINO LLENO DE ESPINAS.

¿Por qué es difícil que Luisa gane la rectoría? Por una sencilla razón: enfrenta a un poder monolítico, piramidal, que va del Gobierno Estatal (real), el formal: cada Director de  Facultad lo es porque, se entiende, tiene el control político sobre maestros y estudiantes; bien lo saben, maestros y estudiantes, el costo de ir en contra de la directriz dictada desde rectoría. Y en ese contexto, está comprobado, los maestros difícilmente manifiestan actitudes de rebeldía u oposición, están acostumbrados a la inercia, a no arriesgar.

El primer escollo que Luisa tiene que rebasar, ganar pues, es que el Consejo Técnico de su Facultad la arrope y la postule como su candidata a la rectoría; luego, si lo consigue, tiene que brincar otro escollo: la validación que el órgano correspondiente haga a las postulaciones, de su cumplen o no los requisitos, aquí pueden ser elegidos hasta 3 candidatos. De tal suerte que, luego, vendría la elección de maestros y estudiantes de cada facultad universitaria.

HACER PUNTA.

Difícil, harto difícil, que Luisa logre el triunfo: sin embargo, en los hechos, ya triunfo, al momento que rompe con un esquema y les hace ruido a la elite universitaria; ver como en las redes sociales se comparte y se comenta su decisión de participar, hace notar que su decisión puede florecer adeptos aunque sea en tierra infértil. Pero, sin la menor duda, hace punta para algo que tarde o temprano puede suceder, un cambio de rumbo en la comunidad universitaria.

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