Inflación nos golpea a todos, nayaritas y mexicanos

DIMENSIÓN POLÍTICA / Ezequiel Parra Altamirano

2021-12-02

Ezequiel Parra Altamirano
  • Precios suben y suben y los salarios siguen estáticos
  • Lo malo es que están incluidos los productos básicos
  • Por la pandemia del Covid-19 la economía está loca
  • Las tortillas, frijol, leche, carne y huevo, inaccesibles
  • El futuro de Honda es desaparecer, dice hombre clave

TEPIC, NAYARIT.- DE UNOS MESES a la fecha la inflación se ha disparado en México de manera alarmante, tanto que la mayoría de los diarios nacionales presentan la información como nota principal y no es para menos.

Por ejemplo las tortillas, el frijol, la leche, la carne y el huevo, productos de la canasta básica se adquirían hace poco tiempo en Tepic, por un peso el kilogramo, al señalar una cantidad, y ahora repentinamente se comenzaron a comprar en un peso con 50 centavos, mientras que el Gas LP sube 20,63% y algunos productos agrícolas como el chile serrano un 54%. 

Nuestro país vuelve a vivir una subida de su Índice Nacional de Precios del Consumidor (IPC), presionado por el incremento en el precio de los alimentos y los energéticos, de acuerdo al último informe que ha presentado el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi). La tasa mensual durante septiembre fue de 0,62%, con lo que acumula una subida hasta 6% en 12 meses y se coloca como el peor dato en la subida del IPC desde abril. La cifra anual es superior al 5,59% registrado en agosto, y se mantiene por encima del objetivo de inflación del Banco de México (Banxico) de 3% anual, lo que representa siete meses consecutivos fuera del rango objetivo del banco central. Mientras tanto, la inflación subyacente llegó a niveles no vistos desde agosto de 2017, hasta alcanzar el 4,92% y hasta el 7.3 por ciento en este mes de noviembre.

PANORAMA COMPLEJO

El subgobernador del Banco de México, Jonathan Heath, reconocía en una entrevista de prensa que después de casi dos años de pandemia, el fenómeno inflacionario actual se ha vuelto “complejo” y advertía que la propuesta presentada para revertir la apertura del sector privado en el mercado energético, no ayude a la recuperación económica del país. Entre los productos que más se han encarecido están el chile serrano (54,39%), los ejotes (50,29%), el jitomate (32,25%), el gas doméstico, conocido como LP (20,63%), la carne de cerdo (17,45%), la gasolina de alto octanaje (16,84%) y el gas natural (15,25%).

El 30 de septiembre pasado, Banxico decidió elevar su tasa de interés en 0,25 puntos porcentuales, hasta 4,75%, ante las mayores presiones inflacionarias. Se trata del tercer aumento consecutivo en la tasa de referencia, después de que el 12 de agosto decidiera escalarla a 4,5%. El aumento de las tasas rompieron con los recortes realizados entre agosto de 2019 y durante 2020 para contrarrestar los efectos de la pandemia en la economía mexicana, la segunda más grande de América Latina después de Brasil.

Los efectos de la pandemia del Covid-19 lastraron la economía del país norteamericano que se desplomó un 8,5% en 2021, mientras que el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador y Banxico esperaban un repunte de entre 6% y 6,5% durante este año, el banco central volvería a reunirse el 11 de noviembre para evaluar su política monetaria de metas de inflación.

LA INFLACIÓN LLEGA AL 6%, EL DOBLE DE LO ESTIMADO 

Por si no era poco, los alimentos añaden un punto más de picante a la escalada inflacionista global. El índice de precios de la FAO se disparó en septiembre hasta su nivel más alto en una década, según las cifras publicadas por el brazo de Naciones Unidas para cuestiones agrarias. El indicador, que replica la cotización de los alimentos más consumidos en el mundo, escaló un 1,2% respecto a agosto y casi un 33% respecto al mismo mes del año pasado, cuando la pandemia aún hacía estragos. La comida solo ha sido tan cara en una ocasión en toda la serie histórica: en diciembre de 2010, cuando la especulación, el aumento de la demanda china e india y el encadenamiento de una serie de malas cosechas dispararon los precios.

EL TRISTE CASO DE HONDA

“Honda ya no será una compañía automovilística dentro de 20 años”. No lo dice un analista, ni un vidente. Lo dice el mismísimo CEO del actual fabricante de coches. La compañía japonesa, que está en manos del ingeniero Toshihiro Mibe, primero anunció que iba a dejar de fabricar motores de combustión. Pero el siguiente paso lógico no son ni los vehículos eléctricos ni los de hidrógeno, sino el abandono total de la fabricación de automóviles: Honda está convencida de que el futuro de la movilidad no pasa por el coche privado.

El directivo nipón ha asegurado que, en estos momentos, la empresa se encuentra dentro de una revolución interna que hará que Honda sea una firma completamente diferente dentro de dos décadas.

El plan de futuro de Honda no ha sido desvelado al detalle, más allá de la afirmación sobre su desvinculación con el mercado del automóvil. Ahora bien, según Mibe, algunas de las nuevas áreas a explorar podrían estar en el negocio aeroespacial y en las telecomunicaciones.

El caso de Honda no sería el único de una marca japonesa que ha tenido que reinventarse. En los años 90, Olympus era una de las marcas más importantes de cámaras y hoy en día ha pasado a ser fabricante de instrumentos médicos y cámaras endoscópicas gastrointestinales. Un caso parecido ocurre con Toshiba, que dejó de vender ordenadores portátiles y equipos de música para fabricar semiconductores y central eólicas.

Además, Toyota anunció el pasado mes de septiembre una inversión de 40.000 millones de dólares para fabricar coches voladores (eVTOL), robots de telepresencia remota al estilo Avatar y cohetes enfocados en la industria espacial.

HONDA SÍ QUE PODRÍA SEGUIR HACIENDO MOTOCICLETAS

Honda Motor depende cada vez más de su negocio de motocicletas para ganar dinero, lo que tendrá importantes implicaciones para sus nuevas empresas de vehículos eléctricos y espaciales. Honda prevé ahora que el beneficio neto consolidado disminuya un 16%, hasta los 555.000 millones de yenes (4.860 millones de dólares), en el actual ejercicio fiscal que finaliza en marzo, invirtiendo la previsión anterior de ganancias. Esto se debe a que la escasez mundial de chips ha provocado recortes en la producción de automóviles.

Sin embargo, las motocicletas han encontrado una nueva vida, especialmente en los mercados en desarrollo. El segmento de las dos ruedas obtuvo un beneficio operativo de 148 mil 100 millones de yenes en el primer semestre hasta septiembre, el doble que un año antes. 

Como vemos, la inflación obliga a redefinirse en unos casos, a reinventarse en otros, y a desaparecer en los más extremos. 

Por hoy es todo y mañana será otro día.

¡CONSUMATUM EST! 

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