Escape hacia Reynosa

OPINIÓN PÚBLICA / Felipe Martínez Chávez

2022-06-22

Felipe Martínez Chávez

Cd. Victoria, Tamaulipas.- Una vez que se vaya, aquel que les dije va a querer seguir manejando el partido en Tamaulipas.

A Don Cachorro se le terminó el ciclo al frente del PAN. Fue nombrado por el ejercicio 2019-2022, y en la mente de su jefe no parece estar la idea de ratificarlo. Algo se comió el muchacho.

Le quitó el escaño local por el que se dejaba pagar buena lanita. Pidió licencia. Ya no regresa ni por la feria. Lo que sigue es la fría banca del desempleo.

De todas maneras será el último que emprenda la huida hacia Reynosa. Sus compañeros iniciarán la desbandada en cuanto termine septiembre. A Luis René Cantú Galván le tocará hasta los primeros de noviembre, si es que no adelanta el escape. Después de todo, solo y derrotado ¿qué puede hacer en Victoria?.

Se va por la puerta de atrás, con el “honor” de haber perdido en menos de tres años los municipios más poblados y en seguida la gubernatura. 

Cuando se lo cuente a sus nietos podrá quitarse culpas argumentando que no era el que mandaba, solo recibía instrucciones de un Gobernador y dos “gobernadorcitos”. Su categoría era de mandadero, gerente o velador del edificio del 22 Berriozábal.

Llegó el seis de noviembre del 2019 “dedeado” por su amigo desde Palacio de Gobierno. No necesitaba un líder, solo un mozo.

Por lo menos en los siguientes dos sexenios las siglas celestes estarán apestadas en esta tierra. A eso deben acostumbrarse los 8,300 militantes que tenían registrados a la presente semana. En el desempleo, el riesgo es que aumenten los robos y asaltos en aquella fronteriza.

Mientras llegan los días  del adiós, surgen versiones de a quién encargará el jefe la gerencia del “changarro”.

Se nota que no le tiene confianza a quienes “ayudaron” a Cantú en sus derrotas: Mariela López Sosa, Alvaro Barrientos Barrón, María Elena Figueroa Smith, Esteban Moreno Aguilar, Pedro Antonio Carrillo Galván, Andrea Carrillo García y Teresa Aguilar.

Mariela no es de su gente, se la metió el grupo de Xicoténcatl y la “colaron” a la diputación federal, pero no tiene madera en caso de tener que apoyar con hasta manifestaciones callejeras.

Bueno, hay una a la que parece el jefe echó el ojo. Lo deslumbró con las acciones de “defensa” en el Congreso del Estado. Es Imelda Margarita San Miguel Sánchez, de Nuevo Laredo, fiel a morir, dispuesta a hacer cualquier sacrificio por quien le regaló dos periodos en la curul ¿será cierto?.

Desde octubre el PAN Tamaulipas empezará valer poco menos que un cacahuate. El vaticinio es que para el 2024 habrá pedido hasta los municipios más “chicos”, esos que le permiten tener el manejo de votos en reformas la Constitución Estatal.

Es ahí donde se sirvieron con la cuchara grande. Los mapaches retozaron sobre los padrones y listas de funcionarios de casilla.

Poco sabemos de la cueva azul. Se habla que ahora tiene una nómina de 250 personas, a las que paga muy bien. Para el año venidero le bajará el subsidio oficial, ya no será gobierno para disponer de la caja de las galletas, y los escasos militantes andarán por otras latitudes.

Desde que llegó Francisco Elizondo Salazar con el cabecismo, y ahora con Don Cachorro, el CDE ha cerrado la información a la opinión pública. Se niegan a atender requerimientos.

No se sabe cuanto gana Don Cachorro, pero su ingreso debe andar ahí por los cien mil varos.

Alguien pidió vía plataforma cuánto gana el Secretario General Juvenil. Es de las pocas que contesta el señor Cantú ¿todavía se le puede llamar diputado?. La respuesta es que 23,248 pesillos mensuales.

Nunca han dado respuesta a cuánto se dejan pagar el presidente y la secretaria general. Ante la falta de información, la gente da rienda suelta a la imaginación y se habla que cobran lo mismo que un secretario del gabinete estatal, es decir, ahí por los 150 mil del águila.

Niegan información de cuántos vehículos tiene el partido, si se compraron por licitación o adjudicación directa, y qué secretarías los tienen a su cargo.

La popularidad panista fue llamarada de petate. Más bien un hartazgo social hacia el PRI, entonces partido dominante. Fuera de recibir 500 pesos y otros estímulos por sufragio, el cinco de junio los tamaulipecos no tuvieron intención de refrendar su confianza a azules. Evidente que los 557 mil votos cosechados no fueron reales.

Tres años después formarán parte de los “chiquillos” (partidos) y regresarán a lo que fueron en sus orígenes para ingresar fondos: Organizar rifas, sorteos, venta de propaganda utilitaria, y hasta de vehículos. La aventura terminó antes de lo que pensaran.

El informe que Don Cachorro mandó al INE en marzo del presente 2022 dice que en el ejercicio anterior gastaron 101.5 millones de pesos, la mayor parte de dinero público. Un total de 95 militantes colaboraron con 1.5 millones y cuatro simpatizantes se “mocharon” con 46 mil varos.

No es halagador el futuro que espera al PAN. Por los siguientes dos años gozarán de las mieles que les dieron los votos del 2021. Después la penuria.

Tema aparte, el IETAM dio de alta al Gobernador Francisco García en el Registro de Sujetos Sancionados en el último proceso electoral. Son tres: Una multa por 96,220 pesillos y dos amonestaciones públicas, que ya litiga en tribunales para quitárselas, algo que es bastante difícil.

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