¿Y el tejido social?

POLVO DEL CAMINO / Max Avila

2022-08-02

Max Avila

A la memoria de mi amigo Jorge Contreras Lartigue con un abrazo fraterno y solidario para su familia.

Américo Villarreal Anaya anunció algunos proyectos bajo la confianza de que dispondrá del apoyo total del gobierno de la república. Es decir, de AMLO, quien ciertamente, no oculta la simpatía que le despierta el hijo de aquel brillante y modesto funcionario de la ex secretaria de Agricultura y Recursos Hidráulicos que conociera en el sureste cuando ambos desempeñaban tareas a favor de las comunidades marginadas.

El gobernador electo es optimista y bueno que lo sea porque en su actitud incorpora a la paisanada, sobre todo a la que votó a su favor. Anuncia proyectos digo, que no dejan de ser intenciones sazonadas con alto grado de esperanza con todo y que mencionó cifras que parecieran no corresponder a la importancia de las obras por realizar, pero es un primer paquete que pretende hacer camino donde la brecha se interrumpe.

No dudamos de la palabra de Américo y menos de sus valores y seriedad, ¡dios nos libre!, sin embargo, no olvidar que en lo político Tamaulipas está dividido por lo que importa reconstruir el tejido social. Es innegable que en un sector el resentimiento subsiste y la herida sigue abierta cuando el proceso electoral permanece en instancias legales que difícilmente cambiarán resultados, aunque no dejan de causar inquietud.

Fue una etapa difícil, de confrontaciones personales entre candidatos que permearon hacia la comunidad la cual, por razón natural, hizo suyos intereses que llevaron incluso a separar familias y amistades. En este sentido imperó la pasión anulando tolerancia y en algunos casos hasta la racionalidad. Durante meses el ejercicio democrático se entendió al revés y las consecuencias aún no se vislumbran.

El tejido social está roto, es realidad comprobable por lo que el columnista considera la necesidad de que el grupo triunfante se ocupe de tan delicado aspecto. Sería un descuido dar prioridad a lo material sobre lo espiritual siendo que esto último es lo que define el carácter de los pueblos triunfantes. Ni como negar que en la fraternidad la fortaleza crece venciendo obstáculos y logrando metas de beneficio colectivo que de otra forma sería imposible.

Urge entonces curar heridas, olvidar ofensas, dar vuelta a la hoja, pero, sobre todo, recuperar la unidad para enfrentar los retos del futuro. Y no se trata solo para bien de las generaciones presentes, sino de las que nacen y crecen en un ambiente que deberá ser propicio a su desarrollo y mejor calidad de vida.

Importa entender que la contienda ya pasó y que un proceso electoral es solo eso, que tiene caducidad y por lo tanto temporalidad que lo convierte en un hecho pasajero que de ninguna manera puede cambiar el alma tamaulipeca cuya riqueza histórica y moral trasciende al tiempo y las circunstancias. ¡Ah, bruto!.

                                                MÁS SUCIO, IMPOSIBLE

Mientras, fue tan grande “el cochinero” en que se convirtió la elección de delegados morenistas, que hasta Mario Delgado se escandalizó, al grado de amenazar con expulsar a los autores del vergonzoso hecho. Algo que difícilmente concretará y menos cuando AMLO otorgó su aval calificándolo como “democrático”.

Si de expulsar se trata, seguro que en Tamaulipas Mario se dará gusto pues tanto en el sur como el centro y el norte se registraron irregularidades “hasta pa’ repartir”, con cargo a los personajes que controlan los municipios con sus respectivos presupuestos. En este caso Américo prometió dar a conocer la lista completa de los delegados que en su mayoría usted rápidamente los identificará. Conste, no se trata del PRI reciclado o del panismo arrepentido, pero sí de un ejército de aventureros, arribistas y busca-chambas, con sus muy dignas excepciones, desde luego.

SUCEDE QUE

¿Y qué tal que los cargos no le alcanzan a AVA para cumplir compromisos?.

Y hasta la próxima.

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