¡Acá también murió Pancho Villa!

DESDE EL RETIRO / Liborio Méndez Zúñiga

2023-10-09

Liborio Méndez Zúñiga

En el Año que honra al famoso centauro de la Revolución Mexicana, bien vale la pena recordarlo. Y quienes viajamos mucho de Cd. Victoria a Monterrey, desde hace lustros que vimos un rótulo con el nombre de Campo Experimental “Gral. Francisco Villa”, establecido en los años setenta para la experimentación en favor de la citricultura de la región central de Tamaulipas. Vaya usted a saber quienes tuvieron la idea, si vino del centro o salió de los productores interesados en tener buenas cepas, injertos, y manejo adecuado de las huertas. Dicha iniciativa implicó donar la superficie del campo experimental y construir una instalación básica para oficinas, laboratorio básico y bodega, así como equipo de labranza y experimental. Por supuesto se trajeron cepas prometedoras de otras regiones del país.

Desde hace más de una década que acá dejamos morir al campo Pancho Villa, simplemente murió de inanición, sin mayor consideración de las partes interesadas, es decir, de los tres órdenes de gobierno y los propios citricultores y empresarios de la naranja. Se abandonó a su suerte una importante actividad económica de la región, generadora además de empleo rural.

El cierre de campos agrícolas experimentales fue un deporte nacional con la llegada del viacrucis de ajustarse el cinturón, y los subsidios estratégicos se cancelaron y mire usted los pleitos que traemos en todos los cultivos del sector primario, castigados por el TLC., donde destacan los controles fitosanitarios de exportación. 

Importa entonces pensar en la investigación y la asistencia técnica para el adecuado manejo de las plantaciones, so pena de caer en la baja productividad por la precariedad de los llamados paquetes tecnológicos causa raíz de la fragilidad ante plagas y enfermedades, que reflejan huertas enfermas o de plano huertas de viudas, y no es peyorativa la frase.

Este año se puso de moda otra enfermedad en los cítricos, el famoso Dragón Amarillo, una verdadera peste que mata las plantaciones, porque no se diagnosticó en México a tiempo y por tanto el control careció del trampeo y monitoreo de pesticidas y su manejo, para esquivar la devastación. Lo de moda es ironía, los chinos lo descubrieron hace cien años. Sin embargo, vea lo que pasó y está pasando en Florida, para sentarse a llorar. Ellos, los campeones del mundo en ciencia no han encontrado la solución, pero tienen un ejército de científicos estudiando el problema. Los mismos españoles, no hallan la puerta tampoco, aunque un reporte de expertos allá advirtió dijo que se requiere de estrategias internacionales para darle al clavo.

¿Cómo fue que se abandonó la iniciativa del Campo Experimental Pancho Villa? Que hablen los protagonistas que aún viven, porque hay que aprender de los errores y las caídas, ahora que un problema mayor tiene que ver con que, a pesar de tener una ley de sanidad vegetal federal, no se da la concurrencia de los órdenes estatal y municipales, si vemos la alarma nacional que apenas este año propone un Programa Estratégico de gran calado, cuya debilidad mayor es la falta de capacidades científicas en las zonas citrícolas, con sólidos cuadros de conocimiento y experiencia probada en la manejo citrícola. 

Usted que gusta de naranjas y limones, dirá hombre, si dejamos morir la Comisión Nacional de Fruticultura (CONAFRUT), ¡cuantimás al campito experimental Pancho Villa! Es una verdadera desgracia para la economía regional, no solo para los productores ricos (es un decir) sino también el sector social de ejidatarios y pequeños productores. 

Ora que si no interesa revivir al Pancho Villa, como justo homenaje en su Año 2023, de perdido retiren el letrero y dejen para Sembrando Vida el predio, al cabo que se asegura que la 4 T continuará. 

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