Jesus y Makito

DESDE ESTA ESQUINA / Melitón Guevara Castillo

2024-04-01

Melitón Guevara Castillo

Quien participa en un juego, de siempre, lo hace con las reglas establecidas. Sucede en los deportes, hasta en la lotería (hay que comprar boleto) y, obvio, en la participación política. Hay reglas escritas, que están contenidas en la Constitución y en las leyes electorales. Sin embargo, el juego de las reglas, inicia en el partido que va a postular a los candidatos. Sucede así por una sencilla razón: vivimos, actuamos, en un Estado de Derecho: la ley a los ciudadanos nos dice que no podemos hacer; en tanto que, a los servidores públicos, les concede atribuciones y funciones, es decir, les aclara que deben hacer.

En este contexto en toda lucha electoral hay hechos que determinan una candidatura: cumplir las reglas del partido, porque si no se hace, se acude en demanda de garantía de los derechos ciudadanos y políticos; pero también, en este contexto, cada candidato tiene que cumplir determinadas reglas y, si no las cumple, se le puede quitar la candidatura: recuerden el caso de Félix Salgado Macedonio, que no informo de sus gastos de precampaña y no fue candidato a gobernador en Guerrero.

VISIONES LEGALISTAS.

La elección de este año ha estado plagada de hechos y situaciones que en la guerra formal y en la sucia dan cuenta de cómo, unos y otros, se las gastan. Por ejemplo, a Claudia Sheimbaum le han publicado hasta que no es nacida en México. A Santiago Nieto que quiere ser senador, le quitan la candidatura porque no cumple la regla de la residencia. Pero, eso no es nada, acá en Tamaulipas hagan de cuenta que se vive en un polvorín: cuestionan las candidaturas de Eugenio Hernández Flores como de Francisco Javier García Cabeza de Vaca.

Ambos son exgobernadores. A Eugenio le recuerdan que, aunque legalmente está libre en México, tiene pendiente una petición de extradición a los Estados Unidos; su caso, ventilado en las instancias electorales, tiene confirmación de que puede ser candidato. Y en el caso del otro exgobernador, hasta donde se sabe, tiene una orden de aprehensión y no vives en México. Aquí, incluso, le preguntaron a Xóchitl Gálvez y respondió: “Es candidato porque no está sentenciado. Pero ellos, son solo unas perlas de las visiones legalistas.

LA CREDENCIAL DE JESUS.

En los tiempos del PRI, donde incluso en un principio las elecciones las organizaba la Secretaria de Gobernación, se imponía la voluntad de quien gobernaba. A veces se cumplía con las formalidades, pero en más de las veces a todas luces era una ilegalidad. No se cumplía, por decir, la residencia efectiva en el lugar donde era candidato. Todo cambio, sin embargo, cuando la organización electoral se ciudadanizo y fue Jesús Villanueva Perales el que vivió el despojo por una formalización.

 

Fue candidato a la Presidencia Municipal de Hidalgo. Hizo campaña, recorrió el municipio, repartió promesas y más promesas. Y el día de la elección gano de manera abrumadora. Solamente que, en el inter, hagan de cuenta que una traición lo aniquilo: resulta que su credencial de elector tenía como domicilio, oficial, permanente, una casa habitación en la capital tamaulipeca. Por lo tanto, la autoridad electoral determino que no podía, aunque haya ganado, ser el Presidente Municipal de su pueblo.

 

MAKITO Y U CREDENCIAL.

A estas alturas, ya con el inicio de las campañas locales, se da por hecho que Carlos Peña Ortiz, mejor conocido como Makito, no será el candidato de MORENA. Desde un principio se alegó su burla a la ley, de no atender citaciones y que, por eso, había perdido sus derechos cívicos y políticos. En fin, durante días, las columnas políticas y las redes sociales dieron infinidad de argumentos, unos a favor, otros en contra. Hasta que vino la resolución del Tribunal Electoral: no tiene credencial de elector.

Puede ser risible, pero la sentencia lo apunta: al no tener credencial de elector, es decir, el instrumento para hacer valer y ejercer los derechos cívicos y políticos, no puede votar ni ser votado. Se aclara, además, que para la reposición de una credencial de elector hay tiempos y formas; y que, no se puede hacer la excepción, a petición de parte. En otras palabras, si Carlos Peña Ortiz pierde la candidatura será, simple y sencillamente, por una omisión burocrática. 

ERROR Y CONSECUENCIA.

Hay que pensar, siempre, nos hechos y formalidad. No siempre se puede burlar la disposición jurídica: recuerdo el caso de Paco Ignacio Taibo II, excepcional, porque muestra para qué es la mayoría, burlar la ley: No cumplía los requisitos formales para ser el Director del FCE, así que en menos que canta un gallo, se hicieron los cambios a la ley y listo. Ya cobra como Director.

Y en el caso de Jesús Villanueva, quiero pensar, se fue por la inercia, todo se resolvía, puesto que nadie se quejaba. No pensó que ya había cambiado la forma de operar las elecciones, ya no las hacia el Estado. En el caso de Carlos Peña Ortiz no hay ni cómo explicarlo: ¿Por qué no se dio tiempo para tramitar su nueva credencial de elector? La expresión, sin pretender ofender, es pura “pendejez”.

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