Violencia en tiempos de quimioterapia
CULPA IN VIGILANDO / Nohemi Argüello Sosa
2025-10-21
CULPA IN VIGILANDO / Nohemi Argüello Sosa
2025-10-21
Toda violencia afecta en alguna medida los niveles de cortisol, lo que afecta la salud; pero vivir la violencia por parte de tu pareja cuando se está en medio de un tratamiento por cáncer de mama es devastador; incluso, algunas pacientes han reportado conductas machistas de sus agresores, quienes las acusan de “haber atraído la enfermedad”, las culpan por “no ser las mismas” o las rechazan sexualmente tras una mastectomía. Otras son privadas del apoyo emocional y económico justo cuando más lo necesitan.
Según un artículo científico realizado en 2024 por un equipo de investigadores chinos, en el cual se hizo una revisión integradora de 24 estudios sobre violencia de pareja y cáncer, realizados en países como Australia (1), Estados Unidos (14), Brasil (2), Tailandia (1), Irán (3), Kenia (1), China (1) y Jordania (1), reveló que hasta el 90% de las mujeres con cáncer de mama reportaron haber sido víctimas de violencia de pareja en el último año.
La violencia se relaciona con una masculinidad centrada en el dominio, en ser fuerte y controlar; por lo que, cuando una mujer enferma, especialmente de cáncer de mama, una enfermedad que afecta directamente símbolos culturales de la feminidad, se trastoca la estabilidad de la pareja. Esto causa un dolor emocional que se suma al dolor físico debilitando el sistema inmunológico cuando la paciente necesita fortalecerlo.
Este estudio también reveló que la violencia se incrementa durante el tratamiento oncológico. Las mujeres jóvenes, de bajos ingresos y con cáncer avanzado son las más vulnerables. Las agresiones no son solo físicas: incluyen insultos, humillaciones, control económico y abandono emocional. En algunos casos, la pareja se niega a llevarlas a las quimioterapias o a pagar los medicamentos. En otros, las presiona para suspender el tratamiento, bajo la excusa de los costos o del “qué dirán”.
Entre las características sociodemográficas que se han asociado con estas violencias de pareja está el bajo ingreso económico, probablemente, debido a los gastos extraordinarios que enfrentan.
Además, se identificó que el entorno vital de las pacientes con cáncer afecta sus experiencias de tratamiento, siendo las mujeres rurales las que enfrentaron más barreras en comparación con las mujeres urbanas; no obstante, sus entornos rurales también ofrecieron beneficios como ventajas geográficas, apoyo adicional y relaciones positivas en el ámbito sanitario.
Entre las conclusiones principales se identificó que las pacientes más jóvenes, con menores ingresos y con manifestaciones más graves de la enfermedad son las más vulnerables a la violencia de género por parte de su pareja.
Ante estos recientes hallazgos, el personal sanitario debe evaluar el riesgo de violencia de pareja durante el tratamiento, con el objetivo de garantizar el derecho a la salud y a una vida libre de violencia de las pacientes. Para ello, es fundamental asegurar el acceso a servicios médicos y de apoyo adecuados que protejan a las mujeres durante los periodos de vulnerabilidad, especialmente durante sus quimioterapias.
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