La reforma que todos dicen respaldar, aún sin conocer
CONTRAPARTE / Redacción | La Capital
2026-02-18
CONTRAPARTE / Redacción | La Capital
2026-02-18
La presidenta Claudia Sheinbaum atendiendo a su mandato popular se prepara para entregar formalmente, en cuestión de días, una reforma electoral . Lo paradójico es que, mientras el Ejecutivo asegura que la iniciativa responde a un reclamo ciudadano, los propios aliados del gobierno manifiestan que no conocen el texto, no han visto un borrador y no saben si lo respaldarán.
En la Cámara de Diputados, la presidenta de la Mesa Directiva, Kenia López Rabadán, intenta sostener el tono institucional: diálogo abierto, pluralismo, escucha. En tanto, el legislativo se mueve entre la cortesía política y la presión del calendario.
Ricardo Monreal, hábil para leer los tiempos y sacar ventaja política, reconoce lo evidente: Morena respaldará la iniciativa presidencial, sí, pero eso no garantiza nada. Lo dice con una franqueza que sorprende en un momento donde la disciplina partidista suele disfrazarse de unanimidad: “Si no hay consenso, pues no hay consenso y no hay reforma”. Y tiene razón. La mayoría calificada no se construye con discursos, sino con votos. Y hoy esos votos no están asegurados, aún.
El PVEM y el PT, aliados indispensables para alcanzar el umbral constitucional, no han dejado de marcar distancia. Carlos Puente, desde San Lázaro, lo resume con una frase que debería preocupar a cualquier operador político: “No conocemos el texto, no tenemos la redacción”. Es un recordatorio de que la coalición gobernante no es un bloque monolítico, sino una alianza pragmática donde cada partido cuida su propio margen de maniobra y cada actor, su propia conveniencia.
En el Senado, Manuel Velasco repite la misma idea con un tono más diplomático: aún se hacen esfuerzos, aún se busca consenso, aún hay tiempo. Pero ese “aún” es cada vez más delgado. La política no se mueve por fe, sino por posibilidades, y hoy no hay posibilidades suficientes para garantizar que la reforma avance.
El INE, por su parte, introduce un poco de racionalidad al debate al advertir sobre la sobrerrepresentación y probables distorsiones en la integración de la Cámara de Diputados. Es un recordatorio de que las reglas electorales no pueden escribirse con la tinta de la coyuntura.
Mientras tanto, la presidenta Sheinbaum ofrece que la iniciativa será presentada públicamente antes de llegar al Congreso. Insiste en reducir costos, disminuir financiamiento a partidos, reducir costos en general, modificar plurinominales. Son temas que suenan bien en el discurso, pero que requieren de acuerdos amplios, para logar los votos de propios y extraños para dar continuidad al proceso democrático y lograr los metas superiores de bienestar y felicidad del pueblo mexicano
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