Hijos adolescentes: sobrevivir al cambio

Los padres deben emplear tiempo en conocer a sus hijos, en preguntarles qué es lo que les angustia y les preocupa 

2011-01-14

Agencias

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Durante un tiempo que va de los 12 a los 18 -19 años, los jóvenes deberán adaptarse a los cambios que se producen en su cuerpo, y también a los que operan en su entorno, que deja de tratarlos como niños para empezar a demandar de ellos un comportamiento adulto.

Cuando el estrés que producen estos cambios en los hijos se une a la presión que sienten unos padres que no saben cómo actuar ante los arrebatos de los menores, la mente del adolescente se convierte en una olla a presión a punto de estallar.

Los casos de violencia adolescente, de jóvenes que acosan a sus compañeros de colegio hasta hacerles la vida imposible y de padres desesperados porque no saben cómo controlar a sus hijos, son cada vez más frecuentes y esto lleva a los progenitores a preguntarse dónde está el error. Según los expertos, el origen de este comportamiento no debe buscarse en lo que han hecho, sino en lo que en lo que han dejado de hacer. Así, los padres deben emplear tiempo en conocer a sus hijos, en preguntarles qué es lo que les angustia y les preocupa. De lo contrario, no podrán criticar sus errores porque no habrán puesto los medios para que desarrollen su experiencia y personalidad.

Aprender a valerse.

Sobreproteger a los menores y fomentar el "comportamiento aniñado" impidiendo que se enfrenten al mundo con sus propias decisiones y proporcionando reglas que dividan el mundo en lo que es bueno y lo que es malo es otro de los errores más frecuentes.

De acuerdo con el consejo de la psiquiatría, debemos humanizar la educación, dejar de actuar como robots y de dar manuales de reglas hieráticas que no van a ayudar a nuestros hijos a la hora de desenvolverse en la sociedad. La respuesta pasa por tratar a los adolescentes como personas responsables, capaces de desenvolverse ante los éxitos, pero también ante los fracasos que se encuentren por el camino.

Problemas comunes.

La posibilidad de que sus hijos se rodeen de malas compañías, que consuman alcohol o drogas, o que puedan sufrir un trastorno de la alimentación son los problemas que más preocupan a los padres cuando se habla de hijos adolescentes.

Los datos apoyan sus temores. Según los datos del Ministerio de Sanidad y Política Social, el 60 por ciento de los jóvenes entre los 14 y los 20 años reconoce consumir alcohol de forma habitual y el 30 por ciento ha probado también el cannabis. Por otra parte, tres de cada cien adolescentes confiesan sentirse presionados para perder peso por su entorno.

Ante estas nuevas "patologías" ligadas a la juventud, se recomienda una reconsideración de la educación de los hijos. Los padres deben pasar tiempo con los hijos, escucharlos y ser pacientes. Es la única manera de conseguir lo que hijos brillantes, aquellos que saben enfrentarse al mundo y rectificar sus errores.

La puerta hacia la madurez.

Alcanzar la madurez es el fin de la adolescencia. Pero ¿qué hay que hacer para ello?

Según los expertos, hay varios aspectos que definen la personalidad madura:

Tener un modelo de identidad o referente que sea positivo.

Mantener el equilibrio entre sentimientos y racionalidad.

Tener un proyecto de vida coherente y realista que combine trabajo, amor y cultura.

Una persona madura es aquella que vive instalada en el presente, tiene asumido el pasado y vive

empapado del porvenir.

Realismo: la persona madura tiene los pies en la tierra.

Facilita la convivencia.

Buena educación de la voluntad.

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