Desierto de los Leones, no tiene tigres pero sí un bosque de mil 800 hectáreas para disfrutar

A  tres mil 790 metros sobre el nivel del mar, el paisaje da tregua a la celeridad de la ciudad entre pinos y olor a oyamel

2019-02-03

NOTIMEX / Nelly Segura Granados

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México.- Las construcciones de piedra cubierta con musgo en el ex convento del Desierto de los Leones ofrecen un ambiente sombrío propicio para los mitos, el más reciente fue el que se gestó en redes sociales acerca de la presencia de un tigre en los sederos.

La información se generalizó y causo pánico entre los visitantes, sin embargo, a decir del alcalde de Cuajimalpa, Adrián Rubalcava, no existió evidencia alguna del tigre, a pesar de ello, se realizó un operativo que incluyó a 60 elementos de Seguridad Pública, guardabosques y del equipo de Gladiadores conformado por miembros de la alcaldía.

“Seguiremos alertas, se están normalizando las actividades ya vienen los corredores, los ciclistas, hay un número importante de elementos en la zona aun cuando no hay ningún reporte de los vecinos ni de los guardabosques”, aseguró en entrevista con Notimex durante un recorrido.

Como parte del operativo, se realizó una visita por lo alto del Cerro de San Miguel, una montaña que rodea la alcaldía y el ex convento, allá a tres mil 790 metros sobre el nivel del mar, el paisaje da tregua a la celeridad de la ciudad entre pinos y olor a oyamel.

El cerro de San Miguel pertenece al Parque Nacional Desierto de los Leones que tiene una extensión de más de mil 800 hectáreas de bosque que pertenece a la cordillera neovolcánica lo que representa tres veces el tamaño del bosque de Chapultepec.

A decir de Rubalcava, a pesar de lo apartado del lugar y de su belleza sigue siendo parte de la capital del país, “para todos los que creen que la Ciudad de México es solamente concreto aquí podemos ver que tenemos un pulmón importante para generar oxígeno”.

Además, en el lugar se generan los manantiales que abastecen a gran parte de la alcaldía de Cuajimalpa, Álvaro Obregón y el municipio de Huixquilucan en el Estado de México, “lo que lo convierte en un resguardo importante en el ámbito natural”.

Los visitantes pueden practicar senderismo, ciclismo de montaña, realizar días de campo, paseo con perros disfrutar de los parajes, manantiales, un lago y la presa que se alimenta de los escurrimientos del bosque y que abastece la cuenca de la Ciudad de México.

En lo más alto del cerro se encuentra la ermita de San Miguel Arcángel, antes de llegar es posible disfrutar de un mirador para ver la capital del país y otro para ver las montañas.

El funcionario explica que anteriormente la alcaldía no tenía un presupuesto para espacios boscosos, pero ahora se cuenta con recursos para adquirir vehículos de vigilancia, programas contra incendios así como reforestación para lo que la demarcación cuenta con un vivero con especies endémicas.

Para ello, trabajará junto con la comunidad agraria y el Gobierno de la Ciudad de México en los esquemas de reguardo del bosque.

Hace 30 años un incendio devastó una franja del bosque el terreno que ahora se conoce como “El cementerio de árboles”, es un espacio llano con árboles muertos que ofrece un paisaje lúgubre y futurista en donde es posible reflexionar acerca del cuidado del medio ambiente.

En el lugar también se puede realizar una visita histórica, al Ex Convento complejo que cuenta con una abadía construida por la orden de los Carmelitas Descalzos se compone por el claustro principal, celdas, refectorio, biblioteca, cocina, hospedería, lavandería, huerta con capillas, barda perimetral, caballerizas y el Museo Bicentenario.

En la época de la independencia, la orden tuvo que abandonar el lugar y cederlo al entonces gobierno de la capital virreinal. De manera posterior, el recinto fue abandonado y sirvió como guarida de ladrones quienes instalaron una fábrica de dinero falso.

Después de la Reforma, se reconoció el valor de la zona y se declaró como reserva forestal en 1876. En la época posterior a la revolución, Venustiano Carranza lo promulgó Parque Nacional en 1917.

Para visitarlo Rubalcava recomienda vestir ropa abrigadora para soportar las bajas temperaturas que por las tardes alcanzan cero grados durante el invierno y para las caminatas ir en compañía de personal capacitado.

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