Índice Mundial revela impacto del COVID-19 en futuras pensiones

El documento elaborado por Mercer y el CFA Institute compara 39 sistemas de ingresos de jubilación y cubre prácticamente dos tercios de la población mundial

2020-11-02

ogilvy.com

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Ciudad de México.- El impacto económico generalizado del COVID-19 aumenta las presiones financieras que enfrentan los jubilados, tanto en la actualidad como en el futuro. Junto con el incremento de la esperanza de vida y la creciente presión sobre los recursos públicos necesarios para garantizar la salud y el bienestar de una población cada vez más longeva, el COVID-19 está agravando la inseguridad de la jubilación, según se desprende de la décimo segunda edición del Índice Mundial de Pensiones elaborado por Mercer y el CFA Institute. 

El Dr. David Knox, socio senior de Mercer y principal autor del estudio, señala: “La recesión económica ocasionada por la crisis sanitaria mundial ha provocado una reducción de las contribuciones al sistema de pensiones, un menor rendimiento de las inversiones y el aumento de la deuda pública en la mayoría de los países. Inevitablemente, esto afectará las futuras pensiones; lo que quiere decir que algunas personas tendrán que trabajar durante más tiempo, mientras que otras deberán conformarse con un nivel de vida menor durante su jubilación”.

“Resulta fundamental que los gobiernos reflexionen sobre las fortalezas y debilidades de sus sistemas para garantizar resultados más sólidos para los jubilados en el largo plazo”. 

“Incluso antes de la aparición del COVID-19, numerosos sistemas de pensiones públicos y privados en el mundo enfrentaban una creciente presión para mantener los beneficios”, afirma Margaret Franklin, CFA, presidenta y CEO del CFA Institute. 

“A lo largo de los años, hemos adquirido mucha experiencia acerca de la eficacia de los sistemas de pensiones y, si bien no existe un modelo de sistema de pensiones único que funcione para todos los países, el Índice Mundial de Pensiones ofrece información comparativa para diferenciar lo que es posible y práctico en cada mercado. El CFA Institute se complace en patrocinar el índice de este año y esperamos ampliar aún más su impacto a través de esta iniciativa conjunta”. 

El efecto del COVID-19 en el futuro de los sistemas de pensiones 

El impacto del COVID-19 va mucho más allá de las consecuencias sanitarias; existen efectos económicos a largo plazo que repercuten en las industrias, las tasas de interés, el rendimiento de las inversiones y la confianza de la comunidad en el futuro. Como consecuencia de ello, también ha cambiado la provisión de ingresos de jubilación adecuados y sostenibles a largo plazo. 

El nivel de deuda pública ha aumentado en muchos países después del COVID-19. Es probable que este incremento restrinja la capacidad de los futuros gobiernos para mantener a sus poblaciones mayores, ya sea mediante pensiones o mediante la prestación de otros servicios como salud o atención a adultos mayores.

Para ayudar a mitigar el impacto del COVID-19, los gobiernos han implementado una serie de respuestas a fin de apoyar a sus ciudadanos y sus sistemas de pensiones.

El profesor Deep Kapur, director del Centro Monash para estudios financieros (MCFS), manifestó que muchos gobiernos de todo el mundo han respondido al COVID-19 con un importante estímulo fiscal, y los bancos centrales han adoptado una política monetaria no convencional. “Las perspectivas de rendimiento de las inversiones son poco favorables, mientras que la volatilidad puede ser elevada, y ello se suma a los retos habituales derivados de la gestión del riesgo en una cartera de pensiones”.

“Asimismo, algunos gobiernos han permitido el acceso temporal a pensiones ahorradas o han reducido el nivel de las tasas de contribución obligatoria para mejorar las posiciones de liquidez de las familias. Es probable que estos cambios tengan un impacto significativo en la adecuación, sostenibilidad e integridad de los sistemas de pensiones y, de este modo, influya en la evolución del Índice Mundial de Pensiones en los próximos años”, añadió Kapur.  

Por ejemplo, Australia permitió que las personas cuyos ingresos habían disminuido en más de un 20% tuvieran acceso a un máximo de AUD 20 000 (aproximadamente USD 13 000) de los activos de sus fondos de pensiones, mientras que Chile permitió que los contribuyentes activos retiraran voluntariamente el 10% de sus fondos de pensiones individuales hasta un máximo de USD 5600.

En México, la regulación permite hacer un retiro de la AFORE en caso de desempleo hasta 90 días o el 11.5% del valor de sus ahorros para el mismo. Los primeros nueve meses del 2020, los retiros suman MXN 14,376 millones (aproximadamente USD 684 millones), que equivale al 67% más que en el mismo periodo del año anterior. Estos disminuyen también las semanas de cotización de las personas, lo que impacta en mayor tiempo para poder jubilarse o una menor pensión potencial.

“Resulta interesante mencionar que los dos principales sistemas de ingresos de jubilación en el Índice Mundial de Pensiones, Holanda y Dinamarca, no han permitido el acceso anticipado a los activos de pensiones, a pesar de que los activos de cada sistema de pensiones representan más del 150% del PIB del país”, afirmó el Dr. Knox.

El COVID-19 también ha aumentado la desigualdad de género en el otorgamiento de pensiones.

“Incluso antes de que el COVID-19 afectara las economías de todo el mundo, muchas mujeres se enfrentaban a la jubilación con menos ahorros que los hombres. Actualmente, se espera que esa brecha se amplíe aún más en numerosos sistemas de pensiones, principalmente en los sectores más afectados donde las mujeres representan más de la mitad de la fuerza laboral, como servicios de hotelería y gastronomía”, añadió el Dr. Knox.

Al medir la probabilidad de que un sistema actual esté en condiciones de ofrecer beneficios en el futuro, el subíndice de sostenibilidad sigue evidenciando deficiencias en muchos sistemas. El puntaje de sostenibilidad promedio se redujo en 1,2 en 2020 debido al crecimiento económico negativo experimentado en la mayoría de las economías a raíz del COVID-19. 

FOTO: Archivo.

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