La OSM vuelve a los escenarios con un concierto familiar vía streaming

El Gran Carnaval sinfónico con la Orquesta Sinfónica de Minería podrá verse a través de eticket LIVE, del 30 de abril al 2 de mayo

2021-04-07

AGENCIAS

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Ciudad de México, miércoles 7 de abril de 2021.- El Gran carnaval sinfónico a cargo de la Orquesta Sinfónica de Minería (OSM) será el primer concierto Live Stream dirigido al público infantil, que se transmitirá desde el Auditorio Nacional para el mundo. Para los músicos que conforman la prestigiosa agrupación este concierto será muy especial, pues marcará el regreso de la OSM a los escenarios, luego de un año de no tocar juntos debido a la emergencia sanitaria por Covid-19.

El repertorio está integrado por Pedro y el Lobo de Sergéi Prokófiev, El carnaval de los animales de Camille Saint-Saëns y el Doble concierto para violín de Johann Sebastian Bach. La

Será la oportunidad perfecta para celebrar el Día del niño y acercar al público infantil a la música sinfónica sin salir de casa. Toda la familia podrá conocer de forma divertida el sonido de los diversos instrumentos que se requieren en una orquesta y el trabajo en equipo para interpretar cada composición.

Carlos Miguel Prieto, director artístico del ensamble, estará al frente de la orquesta y en esta ocasión también fungirá como narrador y violinista. Las solistas serán la violinista Shari Mason y las pianistas Edith Ruiz y Ana Gabriela Fernández.

Un repertorio lúdico para todas las edades

Pedro y el Lobo es una de las más famosas piezas musicales del compositor y director de orquesta ruso Serguéi Prokófiev (1891-1953); el texto fue escrito por él mismo en 1936 y se estrenó en mayo de ese año. En esta obra cada personaje es representado por el sonido de un determinado instrumento musical, por ejemplo, Pedro es interpretado por las cuerdas, su abuelo por el fagot y el lobo por los cornos.

El cuento musical narra la historia de Pedro, un niño que vive con su abuelo y tiene como amigos a un pájaro, un gato que lo persigue continuamente y un pato. La casa donde vive y su jardín están rodeados por una valla que los separa del bosque, sitio inhóspito porque allí merodean los lobos. Todos ellos juegan en el jardín hasta que un día, pese a las advertencias de su abuelo, Pedro salta la valla y aparece un feroz lobo.

Cuando El carnaval de los animales fue escrito en 1886, mucha gente no había visto animales silvestres, los conocía por grabados en periódicos, libros, etiquetas de todo tipo de productos, pues los zoológicos modernos eran escasos. Lo que el francés Camille Saint-Saëns (1835-1921) se propuso con esta suite de 14 movimientos fue crear una broma musical destinada a los días de carnaval, presentando a especies de animales muy diversas: leones, gallinas, tortugas, canguros, burros, cisnes, peces y otros más. Al igual que Pedro y el Lobo, en esta pieza musical también se le asigna un instrumento musical a cada uno de los animales, como el elefante con el contrabajo o el cisne con el violonchelo.

A la manera del estadounidense Carl Stalling, quien sonorizó las caricaturas de Warner Brothers mezclando a compositores y obras, Saint-Saëns empleó en esta obra música de otros autores, situándola en un contexto muy distinto del original --Tortugas recurre al can-can de Orfeo en los infiernos de Jacques Offenbach, interpretándolo en tempo lento; L'Éléphant es la Danse des sylphes de Hector Berlioz, en una tesitura más grave, etcétera--.

Este divertimento fue tocado inicialmente sólo ante amigos de Saint-Saëns mientras él vivía, pero en su testamento dispuso que tras su deceso la suite fuera publicada y desde entonces es una pieza emblemática para acercar a los niños a la música clásica.

Sin fecha precisa de origen, el Doble concierto para violín de Johann Sebastian Bach es una de las suites de concierto más famosas del compositor alemán y una pieza fundamental del periodo barroco. En el sitio web Música en México, el crítico Francisco Milella se refiere a este pieza como una obra en la que los violines solistas hacen todo: “Construyen estructuras armónicas, rítmicas y melódicas de extraordinaria belleza y encanto, constantemente caracterizadas por un magistral uso del contrapunto”.

Y enfatiza: “Este dueto tiene un lado maravillosamente humano, hecho de modulaciones y tensiones rítmicas y melódicas, (las mismas que tenemos al hablar: como si los violines fueran dos persona que están hablando), y un lado totalmente místico, casi abstracto, espiritual: es la belleza de sus frases amplias y cálidas, de sus modulaciones armónicas, delicadas y espontáneas. Una belleza definitivamente no humana”.

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