Gobierno y liderazgo, el ciclo POSTCOVID

EN LA FRECUENCIA / Lily Cayeros

2020-06-23

Lily Cayeros

 

“…Siendo justo en estos momentos precisos que la sociedad mexicana exige transparencia, credibilidad, honestidad, atención y comunicación constante y fluida, de libertades democráticas, de los políticos ante escenarios de crisis como la pandemia por Covid-19, y Nayarit no es la excepción…”

 

LA PANDEMIA por Covid-19 ha cambiado el rumbo en todas sus vertientes a nivel global, dejando atrás todo lo conocido en el desenvolvimiento cotidiano de la dinámica social, tras el inevitable cierre de un ciclo. 

En los últimos 106 años, sabemos que el mundo ha sufrido tres momentos críticos en materia económica, política y social: el primero de ellos a partir de los terribles efectos de la I Guerra Mundial (1914-1918), el segundo en la “Gran Depresión” (1929-1930), y el tercero con el final de la II Guerra Mundial (1945). 

Pro hoy, el “Gran Confinamiento 2020”  inaugura el nuevo capítulo de una historia desafiante cuyos principales males, la enfermedad y la muerte aún difícil de controlar, alimentan una destructiva crisis económica que amenaza la subsistencia de millones.

Para el caso de México, hemos visto cómo, independientemente de la suma de esfuerzos y las acciones implementadas por el Gobierno Federal para frenar la propagación del virus, quedó evidenciado un sistema de salud rebasado por completo -se sabe por malos manejos principalmente de las administraciones pasadas- para atender la pandemia, así como también la decisión consecuente de aquellos gobernadores que de plano decidieron dirigir sus propias estrategias frente a la emergencia sanitaria, en lugar de seguir una sola línea de acción desde el plano nacional hacia cada Entidad y Municipio, dejando abierta así la posibilidad de cumplir de manera voluntaria la ‘cuarentena’, cuando había que comunicar en una sola dirección en vías de obtener una respuesta unificada y con alto sentido de corresponsabilidad. 

 

LIDERAZGO NACIONAL

Resulta, pues, indispensable el liderazgo político en estos tiempos cruciales, más aun si partimos de la premisa de que la sociedad necesita, antes que nada, creer en lo que se le comunica, y con ello fortalecer su fe y su esperanza, y prevalezca en lo sucesivo la confianza del pueblo hacia sus gobernantes para actuar decididamente cuando perciben autoridad moral, coordinación, rumbo y dirección. 

Por ello, es de resaltar lo que menciona el Consultor Internacional en Gobierno y  Análisis Económico en Tiempos de Crisis, Erick Lobo, cuando sostiene que el liderazgo eficaz es el que sabe desde un principio el camino a seguir para la consecución de metas y objetivos planteados y debidamente programados, y en consecuencia sienta las bases respectivas en un marco de suma, coordinación y buena comunicación.

Siendo justo en estos momentos precisos que la sociedad mexicana exige transparencia, credibilidad, honestidad, atención y comunicación constante y fluida, de libertades democráticas, de los políticos ante escenarios de crisis como la pandemia por Covid-19, y Nayarit no es la excepción.

“Por ello, es momento de hacer de la crisis -según lo expuso el Maestro Erick Lobo-, una gran oportunidad para crecer, y en lo subsecuente solo será posible aprovechando la oportunidad de capacitarse y entrenarse para enfrentar con éxito este desafiante e histórico momento”. 

Creemos que tiene razón, porque gobernantes y políticos preparados serán garantes de un tránsito eficaz a la nueva normalidad, y en el futuro una sociedad blindada para sobrevivir y “saber vivir con paz y prosperidad”. 

¿Cómo? Aceptando el reto de la transformación y adquiriendo las herramientas que la posibiliten. 

Cabe hacer mención que el Maestro Lobo ha instrumentado un programa de entrenamiento el cual, dijo, pone a disposición de todo el que esté decidido a “mejorar y servir a la sociedad, a prepararse para comunicar de manera efectiva y con ello fortalecer la presencia ante cualquier escenario”. 

Es entonces que la “nueva normalidad” obliga, en este escenario, a renovar patrones de crecimiento, de competitividad, de generar una imagen favorable y la forma de construir una conexión efectiva con el ciudadano. 

Luego entonces, no se espera menos en una “nueva realidad” que exige de todos compromiso y responsabilidad, de nuevos instrumentos fincados en una alta dosis de oficio político y de respectiva sensibilidad para interpretar adecuadamente  el “tiempo y las circunstancias”. 

Imposible será continuar con los mismos métodos o esquemas de consecución del poder, de ejercicio o de lucha por su continuidad, en la consabida “nueva normalidad”, de lo contrario no habrá más resultado que el fracaso y mayores obstáculos para avanzar y construir. Es momento de dar el paso y cruzar el umbral. Hagámoslo posible en unidad.

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