El Priísmo urbano y rural se fue a MORENA

CUADRANTE POLITICO / Fernando Acuña Piñeiro

2022-03-03

Fernando Acuña Piñeiro

El PRI cumple este viernes 93 años. Resulta interesante echar un vistazo a su historia reciente en nuestro estado.  

Hablando de percepción del voto, ningún  partido en Tamaulipas, como el tricolor ha sufrido cambios, mutaciones en tan poco tiempo. Por ejemplo, en el 2016, dicha organización experimentó un punto de quiebre, cuando sus bases ciudadanas decidieron sufragar en masa por el PAN.  

Aun y cuando se habla de las negociaciones del más alto nivel en el gabinete de Enrique Peña Nieto, (donde ahora se sabe que le franquearon el camino al hoy gobernador García Cabeza de Vaca, a cambio de su respaldo a la reforma energética), tampoco podemos regatearle al cabecismo  esa capacidad para atraer cientos de miles de votos que a la postre, produjeron un aplastante triunfo sobre el abanderado priista, Baltazar Hinojosa Ochoa. 

Si ubicamos por segmentos de edad y género, nos damos cuenta que esos más de 700 mil votos, fueron de jóvenes  y de mujeres. De manera especial, las nuevas generaciones, que ya estaban insertas en lo que hace seis años, aún  era la incipiente moda del internet. Todas ellas se volcaron en un huracán de cambio. 

Pero mucha atención,  porque en ese entonces el PRI siguió conservando su voto duro, sobre todo en lo relacionado con su ortodoxa estructura clientelar. O sea que al margen de los acuerdos que se hayan dado en las alturas de la real politik peñista, lo que se vivió aquí en Tamaulipas, en el 2016 fue un deslinde dialéctico entre lo viejo y lo nuevo. 

¿Qué fue lo que sucedió después..? 

El arribo a la Presidencia de Andrés  Manuel  López Obrador en el 2018, trajo consigo a nivel nacional un estilo radicalmente opuesto al que hasta ese entonces se había dado en México, durante casi 20 años, con una alternancia blanda entre el PRI y el PAN. 

La izquierda que había sido ahogada por el salinismo en 1988, y que fue nuevamente ultrajada políticamente hablando en la elección de Felipe Calderón en el 2012, emergió con AMLO, justiciera y sin hacer concesiones a sus adversarios. 

Desde su llegada al poder en Tamaulipas, el PAN tuvo al menos dos años  de gracia para crear base social y  hacer historia, unificando a la clase política y apoyando a la población. Pero no lo hicieron. 

¿Qué ocurrió? 

Que a partir del 2018, la narrativa del cambio se les fue de las manos, y empezaron a dar señales de que su  capacidad de operadores políticos,(acreditada en el 2016), no coincidía con su absoluta falta de sensibilidad para gobernar. 

La decadencia azul mostró un diagnóstico multifactorial: desde la humillación y segregación para las bases burocráticas del priismo en el centro del estado, hasta la hostilidad constante contra actores políticos a lo largo y ancho de Tamaulipas. No hicieron obras de beneficio para la gente. El presupuesto estatal no se vio reflejado por ningún lado. 

Toda esta serie de errores tácticos, culminó con  la más desafortunada  de las decisiones de orden  estratégico: pelearse con un Presidente de la república, justo en la etapa de su pleno poderío sexenal. 

Entender toda esta historia caracterizada por la anti política del panismo-cabecismo, o como una especie de manual sobre como desgastarse y perder la base popular en poco tiempo, explica hoy de manera automática, el hecho de que esa dirigencia del PRI  que hoy aparece acompañando al PAN,  se encuentre sola, sin apoyo ciudadano. 

O sea, el PAN no supo trabajar e incrementar el botín social que le había arrebatado al decadente PRI. 

¿Que fue lo que pasó con esos miles de votos jóvenes, y  de género que en el 2016 catapultaron al PAN?  

Cientos de miles de ellos ya están con MORENA. Y peor tantito, el PRI de los tiempos de Melhem y de Alito, ya no cuenta ni siquiera con el voto duro  de la gente de mayor edad. Porque todos ellos, vía programas  de bienestar, ya están en el regazo de AMLO. 

Simple y llanamente el pueblo que un día fue priista,  mutó en sus intenciones del voto hacia una opción obradorista que lo mismo los apapacha con políticas asistenciales, que los mantiene en su discurso como los consentidos del régimen. 

Dígame usted estimado lector, si podrá el PAN en Tamaulipas traspasar ese blindaje de percepciones ciudadanas, a las cuales no les importan las campañas de lodo que la oligarquía lanza ahora contra el Presidente AMLO. 

Tal vez entre las clases medias de alto perfil, pueda hacer cierta mella la campaña que trae Claudio X González  y compañía, pero abajo donde se localizan las vetas clientelares de la democracia electoral, el pueblo ya decidió a favor de MORENA  y de su abanderado a liderar la llamada Cuarta Transformación.    

De manera que hoy, en su 93 aniversario, el PRI cupular de Tamaulipas solo es una sigla hueca, alejado como nunca de los electores. 

Las familias de las grandes ciudades, la de los pequeños pueblos y el campo, van con MORENA, y con su abanderado Américo Villarreal Anaya. Tal vez haya pequeñas variaciones de aquí al cinco de junio. Pero esto… 

Prácticamente ya es un hecho.

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