Domigo familiar
ENFOQUE / Salomón Beltrán Caballero
2026-06-13
ENFOQUE / Salomón Beltrán Caballero
2026-06-13
“Tomando después Juan la palabra, le dijo: Maestro, hemos visto a uno que andaba lanzando los demonios en tu nombre, que no es nuestra compañía, y se lo prohibimos. No hay para que prohibírselo, respondió Jesús, puesto que ninguno que haga milagros en mi nombre podrá luego hablar mal de mí. Que quien no es contrario vuestro, de vuestro partido es (Mc 9:37-39).
Entonces sucedió, que siendo aún muy joven en la práctica de mi profesión médica, mis pacientes diabéticos presentaban múltiples complicaciones, esto, debido a la dificultad que enfrentaban para llevar un buen control de su enfermedad crónica, no por falta de información, puesto que se le allegaba el conocimiento general de la patología que los aquejaba, tampoco de las estrategias para prevenir las complicaciones, entre ellas el llamado pie diabético, que era motivo frecuente de amputaciones de los miembros inferiores. La precaria situación económica de los usuarios, la falta de servicios públicos en los hogares, como el agua, la luz, el drenaje, el tipo de trabajo que desempeñaban, se traducían en factores de riesgo importante para la generación de complicaciones. Hablaba yo en aquel tiempo sobre el cuidado de los pies, incluyendo el lavado de los mismos, cuando una de las asistentes a la plática de nombre Martha, pidió la palabra y dijo: La pobreza ha echado raíces en mi casa, por generaciones, en mi familia ha habido muchos diabéticos, el cuidado de mis pies me queda muy claro, pero por más higiene que aplico, mire por usted mismo el resultado. La paciente pasó al frente y presentaba una lesión en unos de sus pies, le expliqué que el lavado por sí mismo, no evitaría en muchos de los casos las lesiones, era necesario tener un buen control de los niveles de glucosa para que no se viera afectada la circulación; entonces, la paciente me dijo: muéstreme usted en estos momentos como es el lavado correcto de los pies; le pedí al promotor de salud trajera una vasija con agua, un jabón y toallas de papel para el secado de la piel, entonces procedí a lavarle los pies. Al término del procedimiento la sala permaneció en silencio por unos minutos, lo que me llamó la atención; días después, alguien me hizo notar que el haber realizado la práctica de la higiene de pies, podría ser motivo de incomodidad, no para los usuarios, sí para aquellos que en su momento ejercían una función de autoridad en la institución, hasta entonces comprendí la traducción del significado que se le había dado a la práctica del lavatorio de los pies.
Dios bendiga a todos aquellos que ven en las buenas acciones, lo que otros muchos no observan por tener ceguera espiritual. Dios está con nosotros en todo momento y el que ama a Dios hace su voluntad.
Dios bendiga a nuestra familia y bendiga todos nuestros Domingos Familiares.
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