Las mil y una anécdotas
ENFOQUE / Salomón Beltrán Caballero
2026-10-09
ENFOQUE / Salomón Beltrán Caballero
2026-10-09
Entonces toqué la puerta, pero nadie me abrió, me sentía cansado sí, pero era más mi ansiedad generada por estar ya tan cerca, pero nadie atendía a mi llamado; todo parecía inútil, entonces desesperado empecé a gritar, pensando que alguien en el interior me tendría que escuchar; fue entonces cuando llegaste, ibas pasando por el camino y llamó tu atención mi actitud, te acercaste y preguntaste: ¿Te pasa algo? ¿necesitas ayuda? La verdad, me apenó el estar dando ese espectáculo; bajé la cabeza, y respondí tímidamente: si mi proceder te molesta o altera, te pido disculpas, no es mi intención escandalizar. No te preocupes, respondiste en un tomo conciliador, en este lugar sólo estamos tú y yo. Ahora que lo pienso, dije, en todo el tiempo que llevo en este lugar, no he visto a nadie, sólo te veo a ti. Bueno, respondiste, pero se puede saber que estás haciendo aquí. Toco la puerta y nadie me abre, dije. ¿Cuál puerta? Respondió. Hasta entonces entendí que todo era producto de mi imaginación, y me puse a analizar cuál era la causa de mi inquietud; ya más calmado, al meditar, encontré una pista de lo que detonaba la ansiedad, pareciera que nuestra sociedad está padeciendo de algun tipo inespecífico de sordera, oímos, pero no escuchamos y si no escuchamos, no entendemos lo que otros tratan de decirnos, por eso, cuando transmitimos un mensaje, si no escuchamos, resulta que no interpretamos adecuadamente lo que se dice y nuestra respuesta no es la más adecuada, surgiendo inquietud y la mayor parte de las veces conflicto.
Cuando nos parezca que la puerta está cerrada, busquemos una ventana abierta para aclarar las cosas, sólo así podremos estar tranquilos ante un evento que aparentemente es significativo, pero que en realidad es más dañino de lo que creemos.
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