Plataformas digitales generan formas de desigualdad

Los sensores, cámaras y algoritmos alimentados por esta información crecieron durante la pandemia y se han consolidado

2026-05-01

AGENCIAS

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CIUDAD DE MEXICO.- Al inscribirnos en las redes sociodigitales nos vuelven “ciudadanos monitoreados”; somos proveedores de datos al hacer uso del correo electrónico, las redes sociales, al efectuar trámites o proporcionar nuestras rutas, deseos, gustos y afectos, expuso el antropólogo y teórico cultural, Néstor García Canclini.

Los sensores, cámaras y algoritmos alimentados por esta información crecieron durante la pandemia y se han consolidado, añadió al dictar la conferencia “Los nuevos otros: ¿Con quiénes conversamos en las plataformas digitales?”, organizada por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS), de la UNAM.

“Seguimos cruzando en las esquinas con la mirada fija en lo que nos muestran las pantallas de los dispositivos móviles, en lugar de estar atentos a los autos y motos que acechan”, aseveró el filósofo argentino ante el director de esa entidad universitaria, Alejandro Chanona Burguete.

Frente a la videopolítica que distanció a las cúpulas de la ciudadanía, las tecnologías digitales prometían horizontalidad. En la primera década del siglo XXI prevaleció la idea de que las instituciones ya no nos representaban, en cambio las plataformas digitales emergían como espacios para recuperar la voz pública y ofrecían alternativas para organizarnos. En gran medida esta premisa sigue vigente, reconoció.

Los pliegos petitorios y marchas se planean y convocan en Instagram, Facebook y X; después la radio, la televisión y la prensa difunden las noticias. Al mismo tiempo la propiedad de las plataformas, por parte de pocas corporaciones y sus alianzas con gobiernos, nos lleva de la sociedad civil a la sociedad de vigilancia, externó.

Dependencia a las tecnologías

A decir del experto, el surgimiento de las plataformas digitales y de la inteligencia artificial a finales de 2022 ha revolucionado las dinámicas de convivencia, las disputas de poder y el conjunto de interacciones entre sujetos, comunidades, instituciones y corporaciones.

Durante el encuentro -realizado en ocasión del 75 aniversario de la FCPyS y como parte del ciclo de conferencias Grandes protagonistas de las Ciencias Políticas y Sociales organizado para esa conmemoración- señaló que algunas han generado nuevas formas de otredad y desigualdad.

García Canclini propuso dos áreas de análisis para saber cómo conversamos ahora aumentando nuestra dependencia a las tecnologías: los cambios en la participación de las y los ciudadanos al pasar de la videopolítica televisiva a las redes sociodigitales, y de la hegemonía de la televisión a la gestión algorítmica de las plataformas.

La segunda es la transformación de la conversación social ocurrida a partir de que se reduce el papel de la gestión comunitaria y de los modos públicos colectivos, asambleas, partidos, prensa, televisión; se atomiza la información, el manejo de los datos y opiniones.

Quien ha tratado la modernidad, la posmodernidad y la cultura a partir de la perspectiva latinoamericana, apuntó que “existen grupos de conversación presenciales en las redes, pero en la medida en que los teléfonos móviles se dirigen a usuarios en lo individual se reducen las interacciones, entendidas como convivencia comunitaria”.

En el auditorio Pablo González Casanova dijo que las ciencias sociales, sobre todo el campo de la comunicación, han mostrado el papel diferente de los medios masivos y el de las plataformas corporativas con respecto a los desempeños ciudadanos.

En el tiempo en que fuimos ciudadanos mediáticos, radio y televisión seleccionaban la información para construir agendas públicas o al menos colectivas si las elaboraban empresas con amplias audiencias. Los sesgos y las trampas entraban en debates cuyas parcialidades generaban polémicas públicas y en algunos países surgieron árbitros en defensa de las audiencias, como ocurrió en México.

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