Antes de delegar a la IA, fortalece estos 10 procesos de pensamiento

"La pregunta no es solamente qué puede hacer la IA por nosotros, sino qué necesitamos seguir experimentando para aprender a utilizarla con criterio y responsabilidad”: Judith Ruiz-Godoy

2026-10-15

Gerardo Villarreal | Redacción Nacional CONECTA

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MONTERRREY, N. L.- ¿Deberías pedirle a la inteligencia artificial que resuma una lectura, busque información o construya un argumento? Antes de delegar estas tareas, la especialista Judith Ruiz-Godoy propone desarrollar 10 procesos de pensamiento que ayudan a aprender y utilizar esta tecnología con criterio.

La decana nacional de la Escuela de Humanidades y Educación del Tec de Monterrey señala que el reto no consiste únicamente en aprender a utilizar herramientas de inteligencia artificial, sino en identificar qué actividades necesitamos experimentar y cuándo conviene recurrir a la tecnología.

“La pregunta no es solamente qué puede hacer la inteligencia artificial por nosotros, sino qué necesitamos seguir experimentando para aprender a utilizarla con criterio y responsabilidad”, explica.

Para orientar estas decisiones, Ruiz-Godoy propone tres principios: autonomía cognitiva, proporcionalidad y no daño y suficiencia digital.

A partir de ellos y de otros estudios en la materia, Ruiz-Godoy plantea 10 procesos de pensamiento que vale la pena desarrollar antes de delegarlos a la IA.

1. Formular preguntas y problemas

2. Leer con atención y profundidad

3. Buscar, seleccionar y jerarquizar información

4. Contrastar y verificar evidencia

5. Construir argumentos propios

6. Equivocarte, revisar y corregirte

7. Contextualizar

8. Construir una interpretación propia

9. Deliberar y decidir

10. Sostener y fundamentar tu propio juicio

Judith Ruiz-Godoy Rivera, decana nacional de la Escuela de Humanidades y Educación del Tec de Monterrey, frente a una colección de libros.

Judith Ruiz-Godoy propone desarrollar 10 procesos de pensamiento para aprender a utilizar la inteligencia artificial con criterio y responsabilidad. Foto: Kevin Chaires.

1. Formular preguntas y problemas: aprende qué vale la pena preguntar

Una inteligencia artificial puede ayudarte a responder e incluso a formular preguntas, pero existe un proceso previo que forma parte del aprendizaje: necesitas ser capaz de identificar qué problema quieres resolver.

“Antes de buscar respuestas, necesitamos aprender qué vale la pena preguntar”, señala Ruiz-Godoy.

Esto significa que utilizar IA no comienza necesariamente al escribir un prompt. Para ello, necesitas determinar qué quieres conocer, comprender o resolver.

La pregunta que puedes hacerte antes de delegar este proceso es: ¿Tengo claro el problema que estoy intentando resolver o estoy dejando que la IA lo determine por mí?

Un prompt es la instrucción, pregunta o conjunto de indicaciones que una persona proporciona a una inteligencia artificial para obtener una respuesta, generar contenido o realizar una tarea. Cuanto más claro y específico sea, mejores resultados puede producir la IA.

2. Leer con atención y profundidad: no te quedes solo con la información

Una IA puede resumir en segundos un texto que podría tomarte varios minutos leer. Sin embargo, extraer información de una lectura no equivale a comprenderla, dice la experta.

Para Ruiz-Godoy, leer con atención y profundidad implica ir más allá de obtener los puntos principales de un contenido.

“No solamente extraer información, sino comprender, inferir e interpretar”, explica.

Por eso, si el objetivo de una actividad es desarrollar tu capacidad de lectura, recurrir directamente a un resumen puede hacer que te saltes parte del proceso que necesitas experimentar.

3. Buscar, seleccionar y jerarquizar información: aprende qué merece tu atención

Nunca había sido tan sencillo acceder rápidamente a grandes cantidades de información. Pero tener más fuentes disponibles no significa necesariamente saber investigar, comenta la especialista.

Para Ruiz-Godoy, buscar información implica también aprender a seleccionarla y jerarquizarla de acuerdo con el problema que quieres resolver.

La IA puede ayudarte a localizar y organizar contenidos, pero necesitas desarrollar el criterio para decidir qué información es realmente relevante para tu propósito.

Antes de delegar una búsqueda completa, pregúntate: ¿Qué información sería relevante para lo que estoy investigando?

“Tener acceso a miles de fuentes no significa saber investigar”.

Estudiantes consultan información en una computadora y materiales de estudio en una biblioteca.

Tener acceso a más información no significa saber investigar: también es necesario aprender a seleccionar, jerarquizar y verificar lo que encontramos. Foto: Shutterstock.

4. Contrastar y verificar evidencia: una respuesta convincente no siempre es verdadera

Una respuesta puede estar bien escrita, parecer lógica y sonar convincente... pero no significa que necesariamente sea correcta.

Por eso, otro de los procesos que Ruiz-Godoy propone desarrollar es la capacidad de contrastar información y verificar evidencia.

Cuando utilices una inteligencia artificial para obtener información, no consideres necesariamente su respuesta como el final del proceso.

Ante esto, la académica aconseja contrastar lo obtenido con otras fuentes y determinar qué evidencia sostiene una afirmación.

5. Construir argumentos propios: desarrolla y sostén una posición

Una IA puede construir en segundos argumentos a favor y en contra de prácticamente cualquier tema. Pero “recibir un argumento no equivale a haber aprendido a argumentar”, explica Ruiz-Godoy.

Construir un argumento propio implica ser capaz de analizar información, desarrollar una posición y explicar las razones que la sostienen.

Una herramienta puede ampliar las perspectivas que consideras o ayudarte durante el proceso, pero antes necesitas experimentar qué significa construir una posición.

Antes de delegarlo, pregúntate: ¿Puedo explicar lo qué pienso sobre este tema y argumentar mi postura?

“Recibir un argumento no equivale a haber aprendido a argumentar”.

6. Equivocarte, revisar y corregirte: comprende por qué te equivocaste

Cuando una herramienta puede detectar o corregir rápidamente un error, puede resultar tentador pedirle inmediatamente la respuesta correcta. Sin embargo, equivocarse también forma parte del aprendizaje, señala Ruiz-Godoy.

La académica propone que el estudiante experimente el proceso de equivocarse, revisar y corregirse, poniendo especial atención en comprender qué ocurrió.

“Corregir más rápido no implica que aprendimos en el proceso”, señala.

Por ello, antes de pedirle a una IA que corrija automáticamente un ejercicio, texto o razonamiento, intenta identificar dónde está el error y por qué llegaste a él.

Representación de herramientas de inteligencia artificial sobre una computadora portátil.

La inteligencia artificial puede apoyar distintas tareas de aprendizaje, pero hay procesos de pensamiento que conviene desarrollar antes de delegarlos. Foto: Shutterstock.

7. Contextualizar: reconoce las circunstancias detrás de una respuesta

Una respuesta no existe necesariamente de manera aislada. Para comprenderla también necesitas considerar las circunstancias que le dan sentido, dice Ruiz-Godoy.

Una respuesta puede cambiar dependiendo de factores como el problema planteado, las personas involucradas, el momento o la disciplina desde la que se analiza.

Por ello, antes de aceptar una respuesta generada por IA, considera también: ¿en qué contexto tiene sentido esta respuesta y qué circunstancias podrían cambiarla?

Desarrollar esta capacidad permite pasar de simplemente recibir información a comprender por qué puede ser pertinente en una situación determinada, señala la experta.

8. Construir una interpretación propia: encuentra significado antes de recibirlo

La inteligencia artificial también puede ofrecerte una interpretación terminada de un texto, una obra, un problema o determinada información.

Pero Ruiz-Godoy propone experimentar primero el proceso de construir una interpretación propia.

o implica “observar, relacionar, imaginar y construir significado antes de recibir una interpretación terminada”.

No significa que posteriormente no puedas consultar otras interpretaciones —incluidas las generadas con IA—, sino que antes hayas tenido la oportunidad de observar la información y establecer tus propias relaciones, aclara la docente.

Estudiante reflexiona mientras trabaja frente a una computadora portátil.

La IA puede aportar información y nuevas perspectivas, pero interpretar, deliberar y tomar decisiones también forman parte del proceso de aprendizaje. Foto: Shutterstock.

9. Deliberar y decidir: utiliza la IA sin transferirle tus decisiones

¿Puedes pedirle a una inteligencia artificial que compare opciones y te recomiende qué hacer? La respuesta es: sí.

“La inteligencia artificial puede ampliar nuestra deliberación, pero eso no significa transferir nuestras decisiones”, señala Ruiz-Godoy.

Deliberar implica ponderar alternativas, consecuencias y responsabilidades antes de elegir.

Una herramienta puede ayudarte a identificar posibilidades que no habías considerado o aportar información adicional, pero la decisión implica también valorar las consecuencias de lo que elijas.

“La inteligencia artificial puede ampliar nuestra deliberación, pero eso no significa transferir nuestras decisiones”.

10. Sostener y fundamentar tu juicio: explica qué piensas y por qué

El último proceso reúne muchas de las capacidades anteriores: desarrollar tu propio juicio y ser capaz de fundamentarlo.

Para Ruiz-Godoy, esto implica poder decir: “Esta es mi posición, estas son mis razones y puedo explicar por qué llegué a ella”.

La IA puede proporcionarte información, argumentos y perspectivas, pero necesitas desarrollar el criterio necesario para evaluarlos y construir una posición propia.

Entonces, ¿debes dejar de utilizar IA para aprender?

¡No! Ruiz-Godoy invita a aprender a decidir cuándo y para qué delegar un proceso, por ello, plantea tres principios que pueden orientar esa decisión:

*Autonomía cognitiva.

*Principio de proporcionalidad y no daño.

*Suficiencia digital.

Estos principios llevan a una pregunta distinta a simplemente saber si una herramienta es capaz de realizar determinada tarea: ¿Qué proceso de pensamiento necesito experimentar yo antes de delegarlo?

“Cada proceso, cada disciplina y cada contexto requieren decisiones diferentes”, señala la especialista.

Por eso, utilizar IA con criterio no significa establecer una regla idéntica para todas las actividades, sino reconocer qué necesitas aprender y qué parte del proceso puedes delegar sin sustituir aquello que necesitas desarrollar.

Como resume Ruiz-Godoy, la pregunta no es solo qué puede hacer la inteligencia artificial por nosotros, sino qué necesitamos saber para decidir qué hacer nosotros con ella.

Foto: KEVIN CHAIRES, SHUTTERSTOCK

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