Chiautempan, cuna del sarape en México

Esta actividad artesanal surgió a raíz de los orígenes prehispánicos y es uno de los municipios con mayor tradición por su vocación textil

2019-01-31

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Chiautempan.- Al recorrer esta ciudad localizada a 10 minutos de la capital de Tlaxcala, la cual ha ganado la denominación de "Cuna del Sarape", se pueden encontrar infinidad de prendas hechas de lana, como gabanes, ponchos, suéteres, bufandas, y gorros, por lo que seguro los visitantes saldrán bien abrigados. 

 

De acuerdo con información de la Coordinación de Radio, Cine y Televisión de Tlaxcala, esta actividad artesanal surgió a raíz de los orígenes prehispánicos y es uno de los municipios con mayor tradición por su vocación textil.

El cronista del municipio, Sixto Ipatzi Pérez, afirmó que Chiautempan quiere decir a la orilla de la Ciénega. “Una de las divinidades para nuestros ancestros fue Toci, de las principales, y de ella heredamos el arte textil, también es patrona de los temazcales o sea de la salud", dijo.

“En la cuestión del arte textil cuando viene la época de la colonia los frailes franciscanos hacen ese sincretismo cultural y religioso, y enseñan a los naturales a trabajar ahora en el telar de madera, de pedales”, expuso.

Los textiles de Chiautempan han traspasado fronteras, pues esta actividad se ha replicado en el norte del país, lo mismo que en el norte y centro de América.

El cronista añadió que cuando fue la salida de las 400 familias para colonizar gran parte del país se llevan la tradición y entonces hay la cultura de Chiautempan irrigada por toda nuestra nación y parte de Estados Unidos y Centroamérica.

Además, se preserva el municipio dentro de su gastronomía, el tlilmolli o el mole prieto, que es un platillo exquisito para los chiautempenses.

A pesar de que en la demarcación como en muchas regiones del estado la industria desplazó algunas tareas artesanales, quienes se dedican al trabajo del telar de pedal procuran que esta actividad no se pierda.

Uno de los artífices de esta actividad, Abel Mendoza platica que cada prenda es única porque el tejido de la lana en telar ofrece una pieza cuidadosamente creada.

“Muchas veces la gente piensa que es un proceso muy fácil, es un poquito más detallado, los trabajos son más finos, dependiendo del trabajo que haya", detalló.

Dijo que lo mismo trabajan el telar, los mismo elaborando un gabán, que un poncho santanero, incluso dijo que otros compañeros tejen en bastidor o en gancho.

Por la dificultad de su elaboración estas creaciones son más valoradas por los mismos compradores que disfrutan portar las prendas. Primero se tiene que realizar el lavado de la materia prima con tequesquite para quitar la grasa e impurezas y poder teñirlo con tintes naturales.

Para teñir la lana se utilizan productos naturales que dan tonos cafés, rosas, amarillos, verdes y el color negro, después de formar las madejas, la coordinación es sorprendente para dar paso a verdaderas obras de arte.

Abel Mendoza destacó que estos colores se obtienen, por ejemplo de la cochinilla que es una bacteria, se tiene que recolectar, se pone a secar y posteriormente se muele.

"Es el mismo procedimiento con el pericón, nada más se introduce lo que es la cochinilla al agua y se deja hervir, es el mismo proceso con el tequesquite, al igual que con el nogal, la granada, el cempasúchil", añadió.

 

 

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