La teoría del loco

GRANO DE ARENA / Juan Carlos López Aceves

2026-04-05

Juan Carlos López Aceves

Las repercusiones económicas mundiales, de las que no escapa México, que están siendo provocadas por el ataque del gobierno de DONALD TRUMP a Irán, que controla el estrecho de Ormuz por donde transita la quinta parte del comercio de gas y petróleo en el planeta, nos lleva desempolvar una teoría que ha sido utilizada en el ejercicio del poder.

Definida como una estrategia política y de relaciones internacionales, donde un líder aparenta ser irracional, volátil e impredecible para forzar concesiones de sus adversarios, la TEORÍA DEL LOCO tiene sustento en el miedo a una respuesta extrema, que busca que las amenazas parezcan creíbles.

NICOLAS MAKIAVELO afirmó que, en ocasiones, resulta “muy sabio simular locura”. Mientras que el futurista HERMAN KAHN sugirió que “verse un poco loco” podría ser una manera efectiva de inducir a un adversario a renunciar.

En la política internacional, las apariencias también son estrategias. No todo lo que parece improvisación lo es, ni toda declaración explosiva surge del estómago. A veces, detrás de los discursos estridentes y de los mensajes disruptivos, se esconde una lógica fría de negociación.

Así puede entenderse el gobierno de DONALD TRUMP a partir de la llamada “Madman Theory”, una estrategia que consiste en proyectar imprevisibilidad para obligar a los adversarios a ceder.

La TEORÍA DEL LOCO no es nueva. Durante la guerra de Vietnam, que duró 19 años, 5 meses y 29 días (1955-1975), RICHARD NIXON buscó convencer a sus adversarios, de que era capaz de cualquier cosa con tal de vencer.  

NIXON le dijo a su Jefe de Personal, BOB LAHDEMAN, que se corriera el rumor de que él estaba obsesionado con el comunismo, que estando furioso no se le puede contrariar y que tiene la mano puesta en el botón nuclear: “La llamo la Teoría del Loco”.

Su lógica era sencilla: hacer creer al enemigo que era impredecible, para que optara por negociar antes que arriesgarse a una escalada peligrosa.

Décadas después, TRUMP retomó esa lógica, en un contexto completamente distinto: globalización económica, redes sociales y comunicación política en tiempo real. Desde su llegada a la Casa Blanca, el magnate convertido en presidente rompió con la diplomacia tradicional. 

Amenazó con aranceles, anunció sanciones, cambió de postura en cuestión de horas y utilizó las redes sociales como instrumento de presión política internacional.

El mensaje fue claro: Estados Unidos podía tomar decisiones drásticas en cualquier momento. Lo mismo en las negociaciones comerciales con CHINA, la presión migratoria sobre MÉXICO o la relación con COREA DEL NORTE, la constante fue la misma: meter tensión pública, amenazas mediáticas y, después de provocar el miedo, dar paso al diálogo. 

Un juego de presión que busca colocar a sus interlocutores, en una posición de incertidumbre. DONALD TRUMP no se comporta como los presidentes tradicionales. Ahí radica la fuerza de su estrategia.

En política internacional, la previsibilidad suele ser una virtud, porque genera confianza y estabilidad. Pero también puede convertirse en una debilidad, ya que permite al adversario anticipar movimientos. La TEORÍA DEL LOCO rompe esa lógica: convierte la incertidumbre en un instrumento de poder.

Sin embargo, la estrategia tiene un costo. Puede generar resultados rápidos, pero también erosiona la confianza entre aliados, aumenta la volatilidad de los mercados y debilita los mecanismos diplomáticos. Gobernar bajo la lógica de la tensión permanente, implica vivir al borde del conflicto.

¿DONALD TRUMP es realmente impredecible o solo interpreta el papel de un político calculador? La TEORÍA DEL LOCO no implica desorden absoluto; implica construir la percepción del caos para ganar margen de maniobra.

El presidente norteamericano ha demostrado que el liderazgo disruptivo puede ser una forma de poder, pero también ha evidenciado que la política internacional es un equilibrio delicado entre firmeza y responsabilidad. En el fondo, la lección es clara: en el tablero mundial, a veces el que parece jugar sin reglas, es quien mejor entiende las reglas del juego.

En otro canal, la Universidad Autónoma de Tamaulipas que dirige DÁMASO ANAYA ALVARADO, consolida su liderazgo en investigación científica al impulsar proyectos que fortalecen su infraestructura académica y promueven la generación de conocimiento con impacto regional y nacional.

En ese contexto, el rector de la UAT reconoció a la investigadora EDILIA DE LA ROSA MANZANO, otorgándole el galardón “Investigación de Excelencia”, por un proyecto que fortalece la infraestructura del Laboratorio de Ecofisiología Vegetal de esta casa de estudios.

A ese respecto, la investigadora universitaria destacó que el proyecto, apoyado por la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, permitió consolidar una infraestructura científica que no existía en la región, mediante la adquisición de equipo especializado y la habilitación de un espacio destinado a la investigación avanzada.

Entre el equipamiento se destaca un analizador de gases por infrarrojos, que es esencial para el estudio de procesos fisiológicos en plantas, como la fotosíntesis y la captura de dióxido de carbono, lo que posiciona al laboratorio en condiciones óptimas para desarrollar investigación de frontera.

La investigadora dijo que este espacio ha fortalecido la capacidad de la UAT, para generar conocimiento en temas relacionados con la ecofisiología vegetal, además de fomentar la colaboración con instituciones de Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas y San Luis Potosí, mediante redes académicas y el intercambio científico a nivel regional.

Agregó que también ha contribuido a la formación de estudiantes de licenciatura, maestría y doctorado, quienes participan en actividades de investigación desarrollando competencias especializadas y fortaleciendo su perfil en un entorno de alta exigencia científica, con un impacto que trasciende hacia futuras generaciones de profesionistas formados en la UAT.

Con doctorado en el área de Ciencias de Agricultura, Agropecuarias, Forestales y de Ecosistemas, la investigadora concluyó que el desarrollo de este laboratorio y sus capacidades técnicas, posicionan a la UAT como una institución a la vanguardia en investigación a nivel nacional e internacional.

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