Militarizar al poder?

POLVO DEL CAMINO / Max Avila

2026-08-20

Max Avila

Dadas las condiciones de inseguridad que privan en el país, importa reflexionar sobre la posibilidad de que el próximo régimen federal tenga características policiaco-militares. No se trata de una ocurrencia del columnista sino de la opción a que obligaría la realidad. Sea aplicar mano dura no solo para salvar al proyecto transformador, sino que de alguna forma respondería al interés de los gringos de combatir con más fuerza a los grupos delictivos venciendo los obstáculos ahora interpuestos por diversas razones.

No es ocurrencia insisto, si observamos que Omar García Harfuch se ha convertido en héroe de mil batallas y es bien visto por las autoridades vecinas que a través de la DEA recién lo nominaron “aliado confiable” en tanto que, por otra parte, critican severamente al supremo gobierno por presuntamente dejarse influir por células al margen de la ley.  Eso de que mandos policiacos o militares dirijan el destino de la república es muy serio y delicado que incluye tentaciones a que daría lugar olvidando las experiencias en países latinoamericanos víctimas del uso de la fuerza contra la población. Sería una regresión y sin embargo no parece lejano que suceda... Dios nos agarre confesados. No olvidéis que Javier, padre de Omar, fue coronel que en función de titular de la Dirección Federal de Seguridad algo o mucho tuvo que ver en la guerra sucia contra la disidencia de izquierda de los setentas. Y que os digo del abuelo don Marcelino, quien como secretario de la Defensa dirigió la represión del Movimiento Estudiantil del 68. En este caso sobrevive la leyenda de que pudo encabezar un golpe de estado a propuesta de EU que vio en el vacío de poder con Díaz Ordaz, nueva oportunidad intervencionista.

Hay memoria histórica. No se trata de suponer un estado absolutista como salida al problema que nos afecta ni que los partidarios del autoritarismo construyan castillos en el aire, pero hay que considerar la posición del secretario de Seguridad que también es político y ambicioso que ya dio prueba de popularidad al resultar el aspirante de Morena al gobierno de la CDMX con mayor votación, solo que declinó tal candidatura al preferir desempeñar el cargo actual. En este sentido usted dirá que tal vez fue obligado para dar paso a Clara Brugada “por instrucciones superiores”. Y pue-que sí.

El asunto es que el siguiente sexenio podría ser encabezado por alguien de innegable vocación policiaca-militar cuyo reconocimiento de EU no es determinante pero necesario para concretar la colaboración limitada debido a ciertos escándalos que ponen en riesgo las relaciones entre ambos países. Ahora mismo el tema de las visas está vigente al igual que los diversos procesos de extradición que involucran a personajes de doble nacionalidad, como Cabeza de Vaca, y otros muchos que debieran ser resueltos a favor de México confirmando el buen espíritu de colaboración.

Usted dirá que es mucho atrevimiento suponer que García Harfuch pudiera llegar a Palacio Nacional dando al traste con la civilidad que tomó las riendas a partir de Miguel Alemán Valdés. Pudiera ser polémico y de hecho lo es, pero no deja de inquietar cuando la población está harta de tanta inseguridad a pesar de algunos éxitos exagerados por la publicidad oficial, que parecen no disminuir el problema. Sea como fuere, México sigue acosado por el imperialismo que mucho apreciaría el viraje político que le conviene. Recordad que los gringos también impulsan a la ultraderecha que desde la obscuridad busca desestabilizar a la república. Por ello la insistencia del que escribe respecto de que Doña Claudia debiera exigir pruebas de confianza a quienes la rodean, incluidas las dirigencias morenistas de todo el país que en las condiciones en que operan no significan garantía de que la 4T logre los objetivos que originaron su creación.

SUCEDE QUE

La Jefa de Jefas tiene razón al demandar humildad y austeridad en el ejercicio del poder. Y es que enterada de que la SCJN pretende revivir el seguro de gastos médico mayores tuvo a bien condenar lo que sin duda es un privilegio costeado por la ciudadanía que por lo mismo, fue cancelado. Se ve que jueces, magistrados y ministros pronto olvidaron el ejemplo juarista y la promesa de que estarían al servicio de las mayorías. Le digo, caras vemos corazones no sabemos.

Y hasta la próxima.

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