Del balcón a la mesa: cultiva tus propios alimentos en casa

Tu próxima cosecha puede estar a unos pasos de tu cocina. ¡Anímate!: empieza con unas cuantas macetas, elige tus cultivos favoritos y deja que tu huerto crezca contigo.

2026-08-23

AGENCIAS

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CIUDAD DE MEXICO.- Un huerto familiar es un espacio de pequeña escala destinado al cultivo de alimentos, incluso en balcones, patios, terrazas o macetasUn huerto familiar es un espacio de pequeña escala destinado al cultivo de alimentos, incluso en balcones, patios, terrazas o macetas

¿Te imaginas cosechar lechugas, rábanos, jitomates o hierbas aromáticas a unos pasos de tu cocina? Tener un huerto en casa es más sencillo de lo que parece y puede convertirse en una alternativa para producir alimentos frescos, fomentar el autoconsumo y contribuir a la economía familiar.

Un huerto familiar es un espacio de pequeña escala destinado al cultivo de alimentos, incluso en balcones, patios, terrazas o macetas. Con una adecuada planeación y siembras escalonadas, es posible disponer de hortalizas frescas durante distintas épocas del año y, al mismo tiempo, conocer de primera mano cómo fueron producidos los alimentos que llegan a nuestra mesa.

Además de aportar alimentos para la familia, cultivar en casa permite tener mayor control sobre el proceso de producción y la calidad de lo que consumimos. El uso de composta y abonos orgánicos ayuda a nutrir las plantas, mientras que prácticas responsables de manejo pueden disminuir la necesidad de utilizar productos químicos. El autoconsumo también puede representar un ahorro para el gasto familiar.

Un buen espacio es el primer paso

Para que un huerto prospere, uno de los primeros aspectos que debemos considerar es la luz solar. El espacio elegido debe recibir, de preferencia, al menos seis horas de sol al día. Es importante observar si existen paredes, árboles u otras estructuras que generen demasiada sombra. Siempre que sea posible, una orientación hacia el sur o sureste permite aprovechar mejor la luz disponible.

Otro elemento fundamental es el agua. La tierra debe mantenerse húmeda, pero sin encharcamientos, ya que el exceso de agua puede dañar las raíces. Un sistema de riego por goteo o las mangueras de exudación son alternativas que permiten distribuir el agua de manera uniforme y eficiente.

También es indispensable contar con un suelo fértil y con buen drenaje. Incorporar composta o abonos orgánicos ayuda a proporcionar nutrientes a las plantas, mientras que un buen drenaje evita la acumulación de agua y reduce el riesgo de que las raíces se pudran.

Elige qué quieres cosechar

¿Y qué puedes cultivar? Hay opciones para prácticamente todos los espacios. Entre las hortalizas más sencillas se encuentran la lechuga, el rábano, la cebolla, la acelga y la espinaca. Si quieres incorporar color y sabor, puedes probar con jitomate cherry, chile serrano o jalapeño.

Las hierbas aromáticas son especialmente prácticas para comenzar, ya que pueden crecer en macetas y requieren poco espacio. Cilantro, perejil, menta, albahaca y hierbabuena son algunas opciones que puedes tener cerca de la cocina y utilizar directamente en tus platillos.

Si dispones de un espacio mayor, puedes ampliar tu huerto con cultivos como tomate, zanahoria, calabacita y cebolla. Lo importante es comenzar de acuerdo con el espacio, el clima y el tiempo que puedas dedicar a su cuidado.

Así que anímate a cultivar. No necesitas un gran terreno para comenzar: unas cuantas macetas, buena luz, agua, tierra fértil y ganas de sembrar pueden ser suficientes. Tu huerto puede convertirse en una pequeña fuente de alimentos frescos, aprendizaje y bienestar para toda la familia. Y quién sabe: quizá tu próxima cosecha esté a solo unos pasos de tu cocina.  

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