Carmen Serdán Álvarez y su tía la gran heroína

De niña convivió con ella en su modesta vivienda de la Ciudad de México, hasta cuando falleció en el año de 1948; a Puebla sólo regresaba para el Aniversario de los Serdán el 18 de noviembre de cada año. Recuerda la gesta de su abuelo Aquiles Serdán Alatriste y de su tío Máximo de los mismos apellidos en la casona que ahora es Museo de la Revolución

2021-11-21

EZEQUIEL PARRA ALTAMIRANO / MARISOL PARRA GONZÁLEZ (Transcripción y Fotos)

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-PRIMERA DE DOS PARTES-

PUEBLA DE Zaragoza, noviembre 19 de 2021.- Viajar desde Tepic, Nayarit a Puebla de Zaragoza para cumplir dos propósitos fundamentales, como fueron participar del festejo por el 75 aniversario de vida del abogado Ramiro González Sosa acompañados de su esposa Carmen --“Melita” de cariño-- Serdán de González y sus hermanos Aquiles, Máximo, Isabel y Patricia, así como las hijas de Carmen y Ramiro y de Patricia, Carmen González Serdán y Patricia Mora Serdán, fue un verdadero agasajo familiar.

Y ello porque no solamente disfrutamos de la fraternal convivencia matizada de anécdotas históricas y del célebre platillo típico de Puebla llamado ‘chiles en nogada’ y deliciosos vinos tintos, sino además, sendas entrevistas de prensa exclusivas tanto con el festejado Ramiro como separadamente con su esposa Carmen, la nieta directa del primer mártir de la Revolución Mexicana, Aquiles Serdán Alatriste.

Aquiles había sido asesinado en su casa poblana la madrugada del 19 de noviembre de 1910, luego de la batalla librada contra la policía comandada por el coronel Miguel Cabrera desde la mañana de la víspera, esto es, cuando durante las primeras cuatro horas y media que duró la refriega aquel 18 de noviembre, murieron en el cruento enfrentamiento Máximo Serdán y todos sus aliados que con él se enfrentaron desde la azotea de la casa contra los agentes de la policía, y horas después, a las dos de la mañana del día siguiente, Aquiles Serdán sería ultimado de un balazo en la cabeza por agentes de la policía que habían quedado de guardia y que dispararon cuando el personaje salía de su húmedo y frío escondite víctima de un ataque de tos.

Aunque también la mañana del 18 Cabrera, el jefe policíaco fue el primero en encontrar la muerte de un balazo en plena cara disparado, según las más recientes investigaciones policiales, por la propia Carmen Serdán cuando aquel anunciaba a la familia que habían allanado la casa para efectuar un cateo en busca de armas pues ya se sabía del llamamiento hecho por Francisco I. Madero en su Plan de San Luis Potosí, en cuanto a que a las seis de la tarde del 20 de noviembre de 1910 todo el país debía levantarse en armas contra la dictadura de Porfirio Díaz, que una vez más había engañado a la Nación mediante una parodia de elección, como lo había hecho durante las última tres décadas.  

UN NOMBRE QUE PESA MUCHO

Carmen Serdán --le decimos a la entrevistada para iniciar la conversación--, es un nombre que de seguro pesa mucho en los hombros de cualquiera, pero en una  mujer que lleva el mismo nombre y apellidos de la heroína poblana, debe ser una carga histórica bastante más pesada.

“No voy a negar que en el fondo siento un gran orgullo, tuve la suerte o el privilegio que la vida me permitió convivir con ella de niña, porque ella fue mi compañera de cuarto. Yo nací en 1941 y ella murió en 1948, es decir, que en esos años ella era mi compañera de cuarto pues dormía en un catrecito porque ella era una gente muy sencilla. Tengo muchos recuerdos de ella, de su grata presencia. Ya era una señora de edad y con distinción. Era una persona muy sencilla, pero le sobresalían sus ojos azules, su sombrerito y el tul; para comer era muy frugal, por ejemplo desayunaba café con leche y un pan, comía muy poco de lo que debía de comer y en la noche otro café con leche”. 

Añade Melita Serdán que además de ser su tía pues era hermana de su padre Aquiles Serdán Guanes, Carmen Serdán Alatriste “fue mi madrina de bautizo. Tuve ese privilegio y tuvo detalles conmigo que son inolvidables, por ejemplo, cuando vivíamos en Calzada de Tacubaya estaba lloviendo mucho y enfrente había un Bar que todavía existe o existía que se llama ‘El Malecón’ y anexo había una tienda que vendía ropa y accesorios y fue allí donde me compró una capa azul marina con estrellitas para que su sobrina no se mojara. Ese fue un detalle lindo de ella. 

“Recuerdo de ella la ternura con que le hablaba a mi papá, le decía: ‘niño, esto no está bien’, siendo esa la costumbre de ella al educarlos porque puedo deducirlo aunque me lo hubiera dicho por lo poco que vi en esos años. Ella ponía recaditos, por ejemplo, le ponía en la cabecera de la cama, ‘hijo o Aquiles, esto debería ser así o no debería ser así’, la nota se la ponía en el carro o mesa donde desayunaba, su manera era tierna pero muy directa. 

Agrega Melita que su tía Carmen Serdán “fue muy especialmente amorosa con Aquiles, mi hermano, yo pienso que por ser el mayor. Hay fotografías donde están mi mamá, Aquiles mi hermano y mi tía Carmen, salieron muy bien y en familia como debe ser”.

SU RETIRO DE LA POLÍTICA

“Ella se retiró de la política tiempo a, su última actuación en esas lides fue cuando intervino entre Carranza y Zapata como mediadora, pero después realmente no volvió aparecer en público, de hecho, la última fotografía de ella es cuando aparece con Gustavo Díaz Ordaz y a un lado de Lombardo Toledano, ambos poblanos también, de entonces ya no volvió aparecer en público, solo venía a la ceremonia del 18 de noviembre en Puebla. Vivió siempre sola en Calzada de Tacubaya 88 en Ciudad de México y ahí murió”. 

Refiere Melita que “mi tía Carmen no era noviera, pero tenía un novio que por circunstancias que realmente ignoro no se llegó a casar. Ella realmente se consagró en la época que fue necesario a la causa de su hermano que era la No Reelección. Últimamente lo he descubierto y he de sacar más datos”.

CATALEPSIA A LOS 14 AÑOS

Cuenta Melita que “cuando frisaba los 14 años, Carmen Serdán Alatriste sufrió de catalepsia. Hubo un incidente y el médico llega a diagnosticarla como una jovencita muerta, pero mi bisabuela Carmen Alatriste Cuesta aclara, ‘¡mi hija no está muerta, mi hija está viva!’, pero el médico insiste ‘su hija está declarada muerta’, sin embargo mi bisabuela se aferra en el sentido de que su hija está viva y no deja que se le lleven. Cuentan que cuando ella estaba, digamos, en el paso de luz, que la luz la atraía pero que ella sentía que desde este lado la mantenían aquí, creo que sería la causa de los Serdán que la jalaba y finalmente la jalaron para seguir en este mundo, así que le volvieron a colocar el espejo cerca de la cara y se ve que lo empañó, y así terminó la confusión”.

Cuenta que su tía Carmen Serdán “fue una persona muy apegada a su hermano Aquiles. Ella y Aquiles se documentaban en el despacho de su padre que era un abogado reconocido, Don Manuel Serdán Guanes, muy conocido con mucho dinero y muy culto. Él construyó una casa que le llamó la casa de los Picos porque tenía tres picos, y es que cada pico para él significaba un hijo así, por eso eran tres él lo decía. 

“El hecho de que ellos hayan tenido la calma, la curiosidad, tal vez por jóvenes o el mismo padre los haya enseñado a documentarse, leyeron mucho y luego obviamente cuando viene la situación de la desaparición de su padre que no se sabe, a los 37 años desapareció no se sabe dónde está su cuerpo o la causa de su muerte, toda la herencia que su madre hija de gobernador, quien su abuelo fue Don Miguel C. Alatriste fue gobernador de Puebla, autodidacta, abogado, militar y que en un momento renunció a la gubernatura para ir a luchar contra los franceses y en este movimiento lo sacrifican sin juicio en Izúcar de Matamoros, donde hay un monumento donde cada año se le hace una ceremonia al general Cástulo Alatriste. 

Continuará mañana.

FOTO : CARMEN SERDÁN Álvarez de González Sosa, nieta directa de Aquiles Serdán Alatriste, primer mártir de la Revolución Mexicana, recuerda la familia de su padre y hermanos, especialmente a su tía Carmen Serdán Alatriste quien falleció en el año de 1948 en su casa de Calzada de Tacubaya 88.

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