Damasco, magia y encanto

Damasco es una ciudad fantástica para callejear, perderte por zocos y callejones

2011-11-13

Agencias

Siguiendo las recomendaciones de la guía “Lonely Planet” invertí el día libre en una ruta de visitas a antiguas mansiones de Damasco situadas en calles adyacentes a la denominada “Calle Recta” (Sharia Madhat Basha), que discurre paralela al Zoco al-Hamidiyah.

Este circuito se puede combinar con una visita de un día entero por toda la Ciudad Vieja: Zoco al-Hamidiyah, Mezquita Omeya, Palacio Azem y todo el barrio cristiano (Sharia Hanania, Capilla de San Ananías etc).

En mi caso estos lugares ya los había visitado el día anterior, así que me hice un monográfico de casitas y una compra masiva de bombones en Ghraoui Confiseur Chocolatier, “Proveedor de la Reina Victoria”, recomendado por la Guía Lonely Planet, que está en Souq al Bzouriyya en la misma calle del Caravan As'ad Pasha (el chocolate en Siria es un vicio).

Consejos prácticos a paseantes callejeros por Damasco

- Horario: La mayoría de las casas sólo abren por la mañana, así que hay que empezar sobre las 08.30-09.00.

- Luz: En Oriente Medio anochece muy pronto para el tema de las fotos (a las 17.00 ya es de noche).

- Seguridad: Damasco es una ciudad totalmente segura. No hay carteristas.

- Mujeres solas: Ningún problema. Ignorar las irrisorias recomendaciones tremendistas de algunas guías de viaje de, por ejemplo, llevar falsos anillos de casada “para dar más impresión de respetabilidad” (por favor…). Siria es un país conservador en los usos sociales y en la vestimenta, y en general es aconsejable ser discreta en la forma de vestir, pero sin obsesionarse. Nadie te va a asaltar por la calle.

- Cruzar calles. La conducción en Siria, al igual que en otros países de la zona, es muy temeraria y los pasos de cebra si no hay un guardia...precaución porque se puede cumplir aquel chiste de “Bienaventurados los que creen en los pasos de cebra porque ellos verán a Dios”.

- Aviso importante: a algunas de las casas se accede por sinuosas callejas, atravesando zocos y las calles en la Ciudad Vieja están señalizadas de forma muy “regular”, pero una mezcla de intuición con un buen sentido de la orientación permite localizar todas las casas (algunas con más dificultad que otras).

Unas notitas sobre el arte islámico
El arte islámico, a diferencia del occidental, se caracteriza por la estilización y no por la imitación de la naturaleza, por entender que imitarla con fidelidad es un acto de impiedad. La proscripción de la temática figurativa contenida en los "hadit", (que, por cierto, no es exclusivamente islámica en su origen. En Bizancio en la misma época hubo una oleada iconoclasta que llevó a prohibir las representaciones figurativas en las iglesias orientales, y las clases ilustradas consideraban los cultos idolátricos como restos de un antiguo y pagano primitivismo), hace que se utilicen motivos vegetales, caligrafía y figuras geométricas.

Los motivos vegetales son muy abundantes. A través de Bizancio, se tomaron del mundo clásico rosetas, palmetas, hojas de acanto, hojas de vid y roleos. Por influencia de la cultura persa sasánida se produjo una estilización de los motivos vegetales que se denomina ataurique.

La caligrafía árabe tiene una doble función: ornamental e iconográfica. Es el equivalente a las imágenes sagradas del arte cristiano, el medio por el que se transmite el mensaje divino. El contenido de las inscripciones es variado: versículos del Corán, mensajes piadosos, datos sobre sí mismas, textos poéticos, buenos deseos para el poseedor del objeto... Hay dos tipos: cúfica y nasjí. La escritura cúfica es mayúscula, de gran tamaño y rasgos angulosos. Las letras son sobrias y rectas. La escritura nasjí es cursiva, de gran flexibilidad y fluidez. Es la escritura ordinaria.

La geometría representa la indivisibilidad de Dios. La forma perfecta es el círculo. Se utiliza como patrón que permite crear otros motivos. Se utilizan ramas mixtilíneas entrecruzadas formando rombos, cintas trenzadas, meandros, dibujos en zigzag, ajedrezados y lazos formando estrellas.

En la decoración abundan como elementos decorativos el estuco, el ladrillo y el azulejo, la cerámica vidriada (añadida por los Selyúcidas), las celosías de madera tallada, en ocasiones con incrustaciones de marfil, y los relieves de piedra y de mármol.

El jardín en el Islam está asociado a la idea del Paraíso. La vegetación de los jardines de los patios incluye naranjos, rosas de damasco, jazmines, limoneros y vides. La cultura del jardín islámico se encuentra estrechamente relacionada a la cultura del agua, de la cual es inseparable. El agua y la luz, sin ser en sí motivos ornamentales, tienen un importante papel en la decoración. El agua es un complemento básico de la arquitectura islámica. A su valor ritual y simbólico como fuente de vida, de incesantes dones, se une su función refrescante. La luz sirve tanto para modificar los elementos decorativos como para crear otras formas ornamentales. Ambos incrementan el dinamismo de la decoración y aumentan el impacto visual del edificio.

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