La universidad pública, faro y foro trascendente

DESDE EL RETIRO / Liborio Méndez Zúñiga

2025-06-10

Liborio Méndez Zúñiga

En la academia se tiene la libertad de pensar, gracias a la libertad de cátedra. Esta condición permite compartir algunas ideas sobre los retos y desafíos de la Nueva Universidad que demanda el país en el presente siglo, por demás complejo ante el azoro de la sociedad por el desarrollo desigual y la falta de justicia social. 

Preocupa la crisis de sociedad desigual y transición de gobierno, y la urgente necesidad de la transformación de modelos gastados de la educación superior, hoy por hoy rebasada no solo en la cobertura sino también en la pertinencia de la oferta educativa y su impacto social. 

En principio, asumamos que Universidades y Gobiernos de los tres órdenes tienen relaciones inextricables e irrenunciables en materia de formar no solo técnicos y profesionistas útiles a la sociedad, sino esencialmente formar ciudadanos con el perfil humanista que demandan las desigualdades sociales que aún padecemos como país. Ese sería el imperativo ético supremo de las casas de estudio, si se habla de transformación de la vida nacional con base el conocimiento. 

Para las IES públicas de las entidades federativas, es un reto potenciar su cometido para hacer realidad el mandato constitucional de la educación como un derecho, y seguir portando el estandarte de Máximas Casas de Cultura en el país, rescatando el nuevo sentido de la autonomía como agente social en la transformación de la gobernanza, merced a nuevos enfoques y modelos de la Docencia, la Investigación, el Servicio y la Extensión Universitaria. En el claustro docente, ha de lucharse por recuperar el trabajo colegiado y colectivo, ante el reto de la tecnología y los dominios empíricos de los estudiantes ante la Internet e Inteligencia Artificial. 

En materia de generación de ciencia y tecnología, es perentorio examinar el concepto de FACULTAD y CAMPUS, para superar la endogamia y el aislamiento de programas educativos, infraestructura y guetos disciplinares que pierden oportunidades de gestión y servicio si se asumen como grupos multidisciplinarios en el plano regional. 

Un reto mayúsculo de las IES es incubar la propuesta de contar con un Centro Público de Investigación (CPI),en la nueva política de fortalecer la pertinencia social de la Ciencia y la Tecnología. Estados como Tamaulipas ya tienen las capacidades para esta iniciativa. En nuestra entidad, la Universidad apostó en su madurez hacia las Ciencias Agropecuarias, y un CPI ya tendría el basamento para atender el reto del sector primario, la gestión del agua, incluyendo las alternativas para las Áreas Naturales Protegidas de varios ecosistemas presentes en el noreste de México, algunos con reconocimiento internacional, como la Reserva de la Biosfera El Cielo. 

La presencia pertinente del quehacer universitario en la administración pública estatal ha de procurarse en todas los consejos y comités que le conciernen, por mandato constitucional, donde la legislación ha previsto el concurso actuante de los científicos y expertos universitarios, garantizando el análisis crítico de las acciones de gobierno, e incluso la función de tercerías en evaluación de riesgos. 

La creación de la nueva Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI) y su propuesta del modelo ECODES, amerita el concurso decidido de las universidades públicas para hermanarse en un sólido sistema nacional en la materia, que aborde los grandes problemas nacionales de México. Se espera mucho de la creación de Consejos tipo consorcio en las entidades federativas y de los seis Consejos regionales, de los cuales Tamaulipas estará inserto en la región Noreste. 

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