Reseña de lo que quise decir

DESDE EL RETIRO / Liborio Méndez Zúñiga

2025-08-14

Liborio Méndez Zúñiga

El ocho de julio próximo pasado, fui invitado a un encuentro para anticipar el LVIII Aniversario de la fundación de la Facultad de Agronomía del campus Victoria de la UAT. En el marco previsto de ponentes, propuse abordar una Crónica de las Ciencias Agrícolas, tema que de último momento no presenté, y decidí improvisar una charla y propuesta sobre la importancia de promover la narrativa del gremio, para emprender la crónica de las generaciones de agrónomos egresados de la extinta Facultad de Agronomía, ahora Facultad de Ingeniería y Ciencias Ambientales.

La ponencia prometida y su contenido, tendría como contexto la experiencia de vida y laboral de los miembros de la Generación 1971-1975, es decir, un egreso de 30 egresados que concluyeron la carrera de los 60 alumnos inscritos. Esta generación participó y vivió momentos fundacionales de la vida institucional de la Facultad y de la vida universitaria, al calor de la égida del movimiento estudiantil de 1968. 

El sector agropecuario de México ya contaba con un modelo de enseñanza superior de la agronomía y muy pronto de educación media superior con la creación de los CEBETAS. Al respecto, el ponente más calificado para dimensionar una crónica nacional pudo ser el colega Ing. Ernesto Guajardo Maldonado, quien fuera su director durante varios sexenios. 

En Tamaulipas, en esos años ya tenía presencia el INIA, ahora INIFAP, con sede del CIAGON en Rio Bravo y sus campos experimentales. Mi generación abrevó de la cátedra de investigadores fundadores en el cultivo de maíz, el Ing. Ricardo Rodríguez y Sabino Vázquez, Fito mejoradores del Llera III. Existía un programa de becas de verano para estudiantes de agronomía, con fondos del PIFSV. En ese programa, algunos tuvimos el primer acercamiento a las ciencias agrícolas de la época de la Revolución Verde, y avisoramos la importancia de hacer pronto un posgrado.

Mi generación conoció y participó de la gestión de la AMEAS, y en particular, de la FENECAS. Ese contexto fue un nexo positivo con las experiencias de las mejores escuelas de México en la formación de agrónomos, y provocó una discusión interna sobre el papel del servicio social, dando pie al primer reglamento en la materia, para atender no solo la agricultura de riego sino también a los ejidos de zonas temporaleras, con un proyecto piloto en el ex IV Distrito.

De la misma manera, las generaciones de ese lapso, 71-75 discutieron la eliminación de la elaboración de tesis, y desafortunadamente así ocurrió y se abrieron otros requisitos para titularse, el examen general de conocimientos, dos seminarios de investigación, promedio, entre otras. Sin embargo, en esa época el binomio teoría y práctica tenía una base sólida con los campos de producción y la Posta Zootécnica, así como la llegada de profesores postgraduados incluso en el extranjero. 

Una experiencia de profesor visitante, para un curso de Genética, lo fue el curso intensivo del Dr. en Ciencias Abel Muñoz Orozco, quien detonó, sin lugar a dudas, nuestro interés por la investigación científica de los maíces criollos de la zona centro de Tamaulipas. El colega Artemio Nava Rodríguez sin duda decidió cursar hasta el doctorado en fitogenética, y hasta la fecha continúa en lo particular con el mejoramiento de semillas criollas, como el sembrador más raro que hubo en el monte.

Mención en especial merece la práctica de trabajo en equipo, esos núcleos esenciales de aprendizaje y solidaridad pregremial, que en algunos casos se continuó en la maestría, en el servicio público, en la academia y en la vida social. De la Octava Generación fue seleccionado un equipo de agrónomos para dar vida al Programa de Fertilidad Estatal en el gobierno de Tamaulipas, como instrumento de investigación de campo y asistencia técnica en 15 municipios de la entidad, con la presencia también de egresados de la Facultad de Ciencias Químicas de la UAT. El testimonio de Don Fernando Benítez es elocuente, un artículo publicado en Uno Mas Uno que valoró con su pluma nacional esa primera experiencia de vinculación de la FAV con el campo tamaulipeco, menospreciado por el siguiente gobierno, sin más consideración que mandar tirar los miles de muestras de suelos de las regiones estudiadas y analizadas en el único Laboratorio estatal de suelos que había tenido Tamaulipas.

Referir un aporte dentro del Plan de la Revolución Verde en Tamaulipas del gobierno de Enrique Cárdenas González, tuvo de base un acuerdo de colaboración con el Colegio de Posgraduados, suscrito con el Dr. Leobardo Jiménez Sánchez, mi profesor en el posgrado, y el rector Jesús Lavín Flores, rector de la UAT, para asegurar la formación de maestros y doctores en ciencias agrícolas, que fortalecieran las instituciones de Tamaulipas, y en particular de la FAV.

El Colegio de Postgraduados es un referente obligado para una crónica de integrantes de varias generaciones de agrónomos de la FAV que optamos por cursar maestrías y doctorados en esa institución, del Colpos han egresado unos 6000 graduados para integrarse a la masa critica de universidades, INIFAP y de la educación agrícola en el país, y por supuesto en la función pública del sector de los tres órdenes de gobierno.

En casi 50 años de ejercicio profesional, la agronomía ha cambiado sus planes de estudio y perfiles de ingreso y egreso, y cuestionado el modelo de la Revolución Verde, ha surgido la variante de ciencias ambientales, a lo cual han respondido las nuevas generaciones. De la FAV se transito a la Unidad académica Multidisciplinaria de Agronomía y Ciencias y, a la actual Facultad de Ingeniería y Ciencias.

Vale decir y ponderar que, de aquella migración al posgrado del Programa mencionado, un buen numero de graduados reingresaron como profesores a la UAT e incluso dieron pié a fundar el Instituto de Investigaciones Alimentarias de la UAT, en concordancia con el Sistema Alimentario Mexicano.

Lo mismo ha ocurrido con las facultades de agronomía del país, que buscaron atender la Agenda ambiental 2030, para incorporar nueva visión agrosocial y nuevas tecnologías para una agricultura sustentable. De ese tamaño son los desafíos del sector rural, y los retos de las ciencias agrícolas con enfoque sustentable, así como los nuevos perfiles de los egresados de las actuales y futuras generaciones.

Esta reseña apretada no corresponde a una ponencia con citas  bibliográficas, pero si corresponde a una voz testimonial que forma parte de varias generaciones pioneras de la extinta Faculta de Agronomía, que estudiamos con pasión y entrega, para aquilatar nuestra vocación de servicio a los agricultores tamaulipecos y seguramente de otras entidades federativas. 

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