Tener crédito disponible no significa poder pagarlo

Antes de elegir entre pagar de contado o utilizar financiamiento, también importa saber cuánto del ingreso de los próximos meses ya está comprometido.

2026-09-15

Apolo 25

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CIUDAD DE ME4XICO.- ¿Crédito o contado? La respuesta no necesariamente está en lo que se quiere comprar ni en cuánto cuesta. Una misma compra puede ser manejable para una persona y representar meses de presión para otra.

Datos de Círculo de Crédito a junio de 2026 muestran que el monto promedio de los créditos es de 14,496 pesos. La cifra cambia poco al observar el total por sexo: 14,183 pesos entre mujeres y 14,845 pesos entre hombres. Sin embargo, las diferencias se amplían al incorporar la generación.

Entre las mujeres, el monto promedio pasa de 9,429 pesos en Generación Z a 20,954 pesos entre Baby Boomers. Entre los hombres, la distancia es todavía mayor: de 8,627 a 26,652 pesos, respectivamente.

“El crédito no debería evaluarse únicamente a partir del precio de lo que queremos comprar. Una mensualidad puede parecer pequeña, pero cambia completamente cuando la sumamos a otros pagos que seguirán activos durante los próximos meses. Antes de decidir entre crédito o contado, hay que mirar cuánto de nuestro ingreso futuro ya tiene destino”, explica Hugh Bruce, Chief Consumer Officer de Círculo de Crédito, Sociedad de Información Crediticia (SIC), con más de 20 años de experiencia en el sector.

El precio dice cuánto cuesta; el plazo, cuánto tiempo te acompañará

Una compra de 10 mil pesos puede tener implicaciones muy diferentes si se paga de contado, en tres mensualidades o durante más de un año. Por eso, además del precio, conviene conocer el costo total del financiamiento, la cantidad de cada pago y durante cuánto tiempo permanecerá activo.

También importa lo que ya existe en el presupuesto. Una nueva mensualidad no sustituye automáticamente a las anteriores: puede coincidir con otros créditos, servicios, renta, transporte, educación y gastos cotidianos.

Antes de elegir financiamiento, una pregunta útil es sencilla: ¿seguiría tomando esta decisión si viera juntas todas las mensualidades que tendré que pagar el próximo mes?

“Las compras a pagos pueden hacer que pongamos mucha atención en la mensualidad y poca en el conjunto. El punto no es establecer que pagar de contado siempre sea mejor o que utilizar crédito sea incorrecto. Se trata de entender qué compromiso estamos incorporando y cómo va a convivir con los que ya tenemos”, señala Hugh Bruce.

Entonces, ¿crédito o contado?

Más que crear una lista de productos que “sí” o “no” deberían financiarse, la decisión puede partir de cuatro preguntas:

1.¿Cuánto terminaré pagando? Revisar precio, intereses, comisiones y cualquier costo adicional.

2.¿Durante cuánto tiempo? Una compra puede dejar de utilizarse antes de que termine de pagarse.

3.¿Qué otros pagos seguirán activos? La nueva mensualidad debe analizarse junto con los compromisos existentes.

4.¿Qué pasa con mi presupuesto después de pagar? Tener crédito disponible no significa automáticamente tener espacio para asumirlo.

El historial crediticio también puede aportar contexto al mostrar los créditos registrados y los compromisos que permanecen activos. Sin embargo, por sí solo no determina la capacidad de pago de una persona; para ello también deben considerarse ingresos y gastos.

“Crédito o contado no tiene una respuesta universal. La mejor opción es la que una persona puede tomar entendiendo el costo completo y sin perder de vista todo lo que ya tiene comprometido. El crédito puede ampliar posibilidades, pero cada nuevo pago también ocupa una parte de los ingresos que todavía no hemos recibido”, concluye **Hugh Bruce**.

CORTESIA: Viridiana Velázquez Viveros

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