Un repaso al desarrollo sostenible

CIENCIA Y SOCIEDAD / Felipe Eduardo San Martín González

2025-07-12

Felipe Eduardo San Martín González

¿Qué hacer como persona, comunidad o país para mejorar una realidad en la que una economía mundial de 110 billones de dólares ha provocado una gran crisis ambiental reflejada en más 1000 millones de personas pobres de las 8500 millones que componen la población mundial, un cambio en el clima del planeta que ha reducido la disponibilidad de agua dulce, la aparición y dispersión de patógenos de humanos y animales nuevos y muy virulentos, y una tasa de extinción de especies sin precedente, que con el tiempo puede incluir la nuestra? La respuesta estriba en cumplir con los objetivos, propuestos por la ONU, para lograr un desarrollo sostenible (en lo sucesivo DS).

    Como concepto, el DS busca equilibrar el crecimiento económico, la protección del medio ambiente y la justicia social para garantizar un futuro próspero y equitativo para las generaciones presentes y futuras. Como definición, es el desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para saldar sus propias necesidades.

     La historia y evolución del término se remontan a la década de 1970, cuando la preocupación por el impacto ambiental y social del crecimiento económico comenzó a crecer. Los hechos fundamentales en la evolución del concepto son los siguientes:

     La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente Humano en Estocolmo, Suecia, el año 1972, puso el medio ambiente en la agenda internacional y se convirtió en el primer paso hacia un enfoque más sostenible del desarrollo. Ocho años más tarde, en el informe titulado “Estrategia Mundial para la Conservación: La conservación de los recursos vivos para el logro de un desarrollo sostenible” se establece que “… En su búsqueda del desarrollo económico y el goce de los recursos naturales, los seres humanos deben asumir la realidad de la limitación de los recursos y de la capacidad de los ecosistemas, y deben tomar en consideración las necesidades de las generaciones futuras”.

     En 1983 se crea la Comisión Brundtland o Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (CMMAD), por la Asamblea General de las Naciones Unidas para abordar los problemas relacionados con el medio ambiente y el desarrollo. En 1987 el Informe Brundtland (en alusión a la presidenta de la CMMAD Gro Harlem Brundtland), titulado "Nuestro Futuro Común", estableció el término DS definiéndolo como "un desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades".         

     La denominada Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro, Brasil, o La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo de 1992, adoptó la Agenda 21 que constituye un plan de acción para el DS.

     En el 2000, la Organización de la Naciones Unidas estableció ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio para la protección del medio ambiente y el DS, a conocer:  erradicar la pobreza extrema y el hambre, lograr la enseñanza primaria universal, promover la igualdad de género y la autonomía de la mujer, reducir la mortalidad infantil en dos terceras partes, mejorar la salud materna, combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades, garantizar la sostenibilidad del medio ambiente y fomentar una asociación mundial para el desarrollo.

     Por último, el año 2015 la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), un conjunto de 17 objetivos globales para erradicar la pobreza, proteger el planeta y garantizar la prosperidad para todos, a saber: Erradicar la pobreza en todas sus formas y en todo el mundo; poner fin al hambre promoviendo la agricultura sostenible para lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición; garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades; garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad, y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos; lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y niñas; garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos; garantizar el acceso a una energía asequible, segura, sostenible y moderna para todos; promover el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo, y el trabajo decente para todos; construir infraestructuras resilientes, promover la industrialización inclusiva y sostenible, y fomentar la innovación; reducir la desigualdad en y entre los países; lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles; garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles; adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos; conservar y utilizar sosteniblemente los océanos, los mares y los recursos marinos; gestionar sosteniblemente los bosques y los cuerpos de agua continentales, luchar contra la desertificación, detener e invertir la degradación de las tierras, detener la pérdida de biodiversidad; promover sociedades pacíficas e inclusivas para el DS, facilitar el acceso a la justicia para todos y construir instituciones eficaces, responsables e inclusivas a todos los niveles; fortalecer los medios de ejecución y revitalizar la Alianza Mundial para el Desarrollo Sostenible. 

     En resumen, los objetivos arriba citados son englobados por tres afanes: sostenibilidad económica, sostenibilidad social y sostenibilidad ambiental. Y un cuarto los complementa, el de lograr una buena gobernanza donde el estado tiene la obligación de proveer a las personas las condiciones para alcanzar una calidad de vida que permita su desarrollo físico, intelectual y material, a conocer: prestación de servicios básicos como la sanidad y la educación; la provisión de carreteras, puertos y suministro eléctrico; protección frente al crimen y la violencia; la promoción de la ciencia básica, aplicada y las nuevas tecnologías; y la introducción de reglamentaciones de protección del medio ambiente.

     Aunque la lista cubre una pequeña parte de lo que esperamos nuestros gobiernos provean, lo que ciertamente obtenemos con frecuencia es justo lo contrario: corrupción, guerras entre ejércitos regulares e irregulares, y carencia o deficiencia de servicios públicos. Jeffrey Sachs* sostiene que “nuestro bienestar no solo depende de una buena gobernanza, también de que las empresas multinacionales cumplan la ley, respeten el medio ambiente y ayuden a las comunidades en las que operan, en especial para erradicar la pobreza extrema”. Pero a menudo atestiguamos lo contrario: empresas multinacionales responsables de la corrupción pública al ofrecer sobornos a funcionarios para inclinar a su favor políticas fiscales, realizar evasión fiscal o lavado de dinero, y perpetrar daños irreparables al entorno ambiental.

     No obstante, en nuestro país algo se ha avanzado para el logro de los afanes arriba mencionados. Así, las acciones que el gobierno mexicano ha llevado a la práctica para avanzar en el cumplimiento de los objetivos de la agenda 20-30, los enlisto a continuación.

     Creación de mecanismos de participación para coordinar esfuerzos y consensuar acuerdos en la implementación de la Agenda 2030. El principal mecanismo es el Consejo Nacional de la Agenda 20-30, cuyo decreto de creación prevé la instalación de Comités de Trabajo permanentes y/o transitorios para atender asuntos específicos. Así, se creó el Consejo Nacional de la Agenda 20-30 organizado en varios comités federales y locales como el Técnico Especializado, el de   Seguimiento y Estrategia, el de Bienestar, el de Economía y el de Medio Ambiente, comités y consejos estatales y el correspondiente de la Conferencia Nacional de Gobernadores.

     Estrategia Nacional: Se elaboró una Estrategia Nacional para la Implementación de la Agenda 2030, que establece una hoja de ruta para alcanzar los objetivos, alineada con las prioridades nacionales y con visión de implementación local.

     Presentación de avances: En julio de 2024, México fue uno de los dos países voluntarios en América (el otro es El Salvador), en presentar avances sobre los objetivos del DS ante el Foro Político de Alto Nivel en DS de la Organización de las Naciones Unidas. 

     Vinculación con programas prioritarios: Se han identificado programas prioritarios del gobierno mexicano que contribuyen al cumplimiento de los objetivos, como los relacionados con la igualdad de género, la educación, la reducción de la pobreza y el empleo. Los programas prioritarios son: Sembrando Vida, Producción para el Bienestar, Beca Universal para Estudiantes de Educación Media Superior Benito Juárez, Fertilizantes, Tren Interurbano México-Toluca, Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores, Refinería de Dos Bocas, Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, la Escuela es Nuestra y Jóvenes Construyendo el Futuro.

     Acciones ambientales: Se han implementado acciones como el fortalecimiento del marco institucional y legal en materia ambiental, la creación de áreas especializadas en cambio climático y seguridad ambiental, y la promoción de empleos verdes. 

     Capacitación: Se ha capacitado a senadores, equipos técnicos, y gobiernos y congresos locales sobre la Agenda 20-30 y su puesta en práctica, con el objetivo de promover planes de desarrollo. 

     Participación activa: México ha participado activamente en la definición de la Agenda 20-30, presentando propuestas para integrar principios de igualdad e inclusión social y económica.

     Finalmente, llama la atención el rubro Acciones Ambientales donde se anuncia el tan sobado “fortalecimiento del marco legal”. Sin embargo, de todos es conocido el abandono que padecen las instancias federales obligadas en lo local a aplicar sus atribuciones. Me refiero a las delegaciones federales SEMARNAT, CONAFOR y PROFEPA que actualmente se encuentran reducidas al mínimo de personal y sufren de una astringencia presupuestal que les impide el desarrollo pleno de su actividad. Es deseable que la secretaria del ramo revierta tan lamentable situación.

*Sachs, J. 2014. La Era del Desarrollo Sostenible. Columbia University Press. 606 pp.

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