Morena en su laberinto
CONTRAPARTE / Redacción | La Capital
2026-03-09
CONTRAPARTE / Redacción | La Capital
2026-03-09
Por momentos, Morena parece un partido que avanza con paso firme hacia la consolidación de su hegemonía; en otros, un movimiento que navega entre tensiones internas, cálculos legislativos inciertos y señales contradictorias.
La semana política retratada en los reportes de prensa ofrece una radiografía de alto contraste: la 4T enfrenta simultáneamente una prueba de cohesión, una batalla legislativa cuesta arriba y un desgaste creciente por prácticas que contradicen su discurso anticorrupción.
Por un lado, María Luisa Alcalde permanece en la dirigencia nacional, según se vio el domino durante el Consejo Nacional. Con ella, Andy sigue inamovible, con el respaldo de figuras emblemáticas como Ricardo Monreal, Ignacio Mier y la propia presidenta Claudia Sheinbaum. Esa permanencia, sin embargo, no debe interpretarse como fortaleza absoluta, sino como un equilibrio sostenido por acuerdos internos y por la necesidad de evitar fracturas en un momento legislativo delicado.
El episodio más revelador es la falta de convocatoria formal para la discusión de la reforma electoral, pese a que debía aprobarse en comisiones en cuestión de horas. De ahí que los opositores teman que la iniciativa transite por la vía del “fast track”.
La prisa por aprobar la iniciativa presidencial contrasta con la inposibilidad de construir mayorías calificadas. PT y PVEM, aliados permanentes, se niegan a respaldar la propuesta, por atentar contra sus intereses. De ahí que el vicecoordinador Alfonso Ramírez Cuéllar ya hable de una “nueva coalición” y de sugerir la inclusión de temas como el fuero constitucional.
Hoy, Morena navega entre dos corrientes: la conciliadora, que busca acuerdos con PT y PVEM, y la doctrinaria, encabezada por Pablo Gómez y Luisa María Alcalde, que insiste en que “aspectos clave de la iniciativa no se modificarán”.
El diputado Arturo Ávila, desde la corriente dialoguista, afirma: “Yo creo que van a cambiar de decisión”. Pero la realidad legislativa muestra lo contrario: los aliados no ceden, y Morena no tiene los votos necesarios.
Cabría presguntarse si Sheinbaum permitirá que la intransigencia doctrinaria comprometa su agenda en el primer tramo del sexenio.
Por lo acordado en el Consejo Nacional, Morena definirá en junio a sus coordinadores estatales —futuros candidatos a gubernaturas— mediante el consabido método de encuestas y ha establecido reglas para la “defensa de la transformación”. El Consejo Nacional también cerró filas con la reforma electoral. Pero el respaldo interno no garantiza disciplina territorial: las disputas locales suelen ser más intensas que las nacionales.
Mientras Morena intenta sostener un discurso de austeridad y combate a la corrupción, la realidad contrasta con una escena que erosiona cualquier narrativa moral: una fiesta de XV años en Villahermosa, con Belinda, Xavi y J Balvin, organizada por un contratista de Pemex y presuntamente apadrinada por un subdirector de la petrolera.
Reportes periodísticos señalan que ambos “han presuntamente eludido a la Auditoría Superior de la Federación… pese a hallazgos de pagos simulados y cobros excesivos por más de 30 millones”. Es un golpe directo a la credibilidad de la 4T y su partido.
No hay reforma electoral que pueda blindar a un movimiento de los costos políticos de la incongruencia.
La suma de señales —tensiones internas, falta de votos, improvisación legislativa, desgaste por escándalos e inmoralidad— revela un partido que ya no opera desde la comodidad de la mayoría absoluta, sino desde la complejidad del poder real.
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