Una estrella rutilante en el Cielo norestense
DESDE EL RETIRO / Liborio Méndez Zúñiga
2026-03-18
DESDE EL RETIRO / Liborio Méndez Zúñiga
2026-03-18
El viernes seis de los corrientes participé en la ceremonia de clausura del 43 Aniversario del Instituto de Ecología Aplicada de la UAT. Agradezco la invitación a su Director, el Dr. Héctor Garza Torres, conductor del conversatorio con investigadores fundadores.
La vida y la historia de cuatro décadas tiene antecedentes fundacionales en el contexto de la década de los 80, la famosa década pérdida, no favorable a la inversión en ciencia y tecnología, afectando las posibilidades de un arranque vigoroso y la permanencia del instituto en la institución, adscrito a la Dirección de Investigación Científica, en manos de la doctora en ciencias Sagrario Lavín Flores, formada en la Facultad de Ciencias de la UNAM.
Tuvimos su encargo para invitar investigadores de instituciones nacionales, a un seminario de búsqueda y orientación para definir la agenda del nuevo Instituto. Otro antecedente de recurso humano, provenía del Programa de Fertilidad Estatal, establecido en el gobierno de Enrique Cárdenas.
La historia de ese programa la recogió el historiador Fernando Benítez en un artículo de opinión publicado en el Uno más Uno, en donde daba cuenta del triste final de esa experiencia de investigación aplicada en los suelos de Tamaulipas, cuando en un cambio de gobierno incluso mandaron a la basura miles de muestras de suelos de unos 15 municipios del estado, es decir la sangre de la fertilidad de la agricultura tamaulipeca.
Sin embargo, el personal técnico de ese programa emigró a realizar estudios de maestría, principalmente en el Colegio de Postgraduados en Chapingo, otros se fueron a estudiar a la Autónoma de Nuevo León y a la UNAM. Una decena de los graduados fuimos invitados a incorporarnos a la UAT para fundar el Instituto de Investigaciones Alimentarias (1983); además se incorporaron también biólogos de la UNAM y la UAM.
También se contó con la asesoría de científicos connotados de esas instituciones y otras, así como participación en el nivel directivo del instituto, en particular, el aporte del doctor Emmanuel Méndez Palma como Director de Investigación Científica, quien promovió y alentó oxígeno al joven instituto con el nombre de Instituto de Ecología y Alimentos. Incluso se recuerda que la iniciativa de crear dicho instituto provocó que el doctor Carlos Wild Altamirano solicitara al rector José Manuel Adame conducir el Institutos, dada su experiencia como Director de Graduados del IPN.
Destacada labor hay que anotar del biólogo maestro en ciencias Francisco González Medrano (QEPD) para estudiar los recursos naturales de Tamaulipas y animar a los investigadores a crear el herbario que ahora lleva su nombre, el Herbario de Tamaulipas, integrante de la red mundial de herbarios, ya con un edificio y equipamiento que obtuvo recursos de la Agencia Española de Cooperación Internacional.
Mención aparte merece el doctor José Sarukhán, fundador de la Conabio quien dictó una conferencia magistral disertando sobre la importancia de la ecología en Tamaulipas. Igualmente se contó con el apoyo del doctor Jorge Marroquín de la Fuente, investigador de la Universidad Agraria Antonio Narro, quien fungió como asesor de algunos investigadores y también brevemente encargado de la dirección del IEA.
Habría que destacar la figura y categoría del Instituto, que nació adscrito a la Dirección de Investigación Científica y no de una facultad; de hecho algunas facultades no estaban de acuerdo con su creación y su director dependía de una área administrativa de la rectoría, la dirección de investigación científica, sin contar con una silla en el colegio de directores y la Asamblea Universitaria, albergado en casas de renta en sus orígenes hasta que inició actividades en un edificio habitacional con espacios para oficinas pero no para laboratorios, hubo que adaptarse, dicho edificio primeramente rentado pasó a ser propiedad de la UAT.
El problema de origen al no ser una dependencia de educación superior (DES), no se reconocía la categoría de investigador de tiempo completo, ya que la nómina está ligada al servicio de licenciatura, es decir, la institución permaneció omisa en definir hasta la situación del profesor investigador, manteniendo la prioridad del profesor de carrera, es decir, esencialmente docente en las carreras de licenciatura. Además, este instituto tiene el pésimo antecedente de haber permanecido incluso hasta 10 años sin tener director.
Fue el rector Jesús Lavín Santos del Prado quien nombró nuevamente un director y autorizó la obra cumbre del Instituto de Ecología Aplicada: sacar del olvido el libro Historia Natural de la Reserva de la Biósfera El Cielo, tal vez ícono de las publicaciones de ecología de la UAT y de las instituciones de educación superior de Tamaulipas y del noreste. Otro logro relevante fue haber publicado una revista científica denominada BIOTAM, biodiversidad tamaulipeca, hay que decirlo, tuvo una etapa importante en la historia del instituto pero fue suspendida su publicación.
Sin embargo, y a contracorriente el Instituto logró acreditar programas de posgrado reconocidos por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología habiendo formado ya graduados y contar con miembros del Sistema Nacional de Investigadores.
Incluso el IEA propuso un proyecto de licenciatura en ecología, que desafortunadamente se autorizó por el rector Enrique Etienne y después se congeló la iniciativa no obstante la recomendación del CONACYT de incorporar la licenciatura a la oferta académica del instituto. A pesar de sus tribulaciones como una entidad no acompañada, no obstante su trascendencia en el ámbito universitario, logró contar con un edificio como sede propia para darle soporte de infraestructura propia al IEA, y el terreno necesario para construir el herbario de Tamaulipas “Francisco González Medrano”, cuya situación está indefinida, poniendo en peligro sus acervos y en particular el banco de germoplasma de maíces criollos, amén de nexos de intercambio con otros herbarios del planeta.
Este 20 de marzo, el personal del Instituto de Ecología Aplicada será trasladado a otro espacio, por definirse, en la incertidumbre de estudiantes e investigadores sobre las condiciones de apoyo y viabilidad institucional.