Sueños de madrugada
DESDE EL RETIRO / Liborio Méndez Zúñiga
2026-05-14
DESDE EL RETIRO / Liborio Méndez Zúñiga
2026-05-14
Un colega me escribió pasada la media noche de fines de marzo, para comentarme su situación laboral en algún lugar de Veracruz. Se había contratado para realizar estudios ambientales ligados la extracción petrolera.
Percibí mucho entusiasmo de comunicarse conmigo, me resultó extraño el conocimiento que tenía de otros amigos míos y lo que sabía de mi vida por conversaciones con ellos y también por haberme observado en la vida estudiantil cuando fuimos a la Universidad.
El colega es de origen fronterizo como yo y ciertamente convivimos poco en la facultad, y fue hasta la primera experiencia laboral que ambos pudimos conocernos sin tener una convivencia generacional, pero en su correo el ponderaba tanto su aventura profesional como la mía.
Aprovechó la llamada para darme detalles de la complejidad de su responsabilidad profesional en suelo veracruzano, habiendo firmado un contrato por tres años, que en un principio le hizo dudar de concluirlo, pero unos meses después se convenció de que podía realizar el servicio técnico para el que fue contratado.
Comentó que había pedido a sus hijos le enviaran una caja dónde guarda diversos instrumentos de medición, una caja que sólo podía ser transportada por barco de Tampico y qué tardaría varias semanas en llegar; incluso me preguntó que ojalá yo supiera de alguien que viajara para Veracruz y que pudiera llevarse la dichosa caja de equipo y herramientas.
También me habló de su primera etapa de jubilado y su apego a la práctica del ciclismo, me comentó de su divorcio y de tomar otros vuelos en sus relaciones amorosas. Me dijo que entraba así en una nueva etapa de existencia, habiendo cumplido los compromisos de formar a sus hijos y no tener necesidad de vivir en matrimonio.
No puedo decir el tiempo que me llevó comprender si el colega estaba buscando un interlocutor válido para su nuevo modo de vida, como divorciado o estaba buscando un par con quién desahogar su soledad en Cosoleacaque.
Me desperté consternado por esta experiencia onírica de una historia completa ligada con realidades concretas conocidas por mí, y si realmente mi sueño responde a mi propia circunstancia en el retiro, dado que en las últimas semanas se ha vuelto frecuente este tipo de experiencias como si repasara mi pasado reciente, o de otras personas cercanas y también, si no fuera acaso un intento de justificar mis propios actos y de quienes me rodean.
Terminaba el colega en tono jocoso diciendo que los trabajadores y técnicos a su mando me decían “el ingeniero de Victoria”, en un dejo bromista de que tenía alguna pareja con ese nombre, a lo que se acostumbró y simplemente les guiñaba un ojo, que daba pie a que el mote se siguiera usando cotidianamente.
Ya despierto recordé que si bien mi colega es originario de Río Bravo, yo también pasé allá mi infancia y 40 años ambos vivimos en la ciudad capital de Tamaulipas.
Este sueño reitera nombres y etapas laborales compartidas como agrónomo, cosas que sucedieron en la vida real, y me llevó a pensar si este sueño contiene advertencias de mi inconsciente dormido para repensar mi vida presente.
Alas 2:00 de la mañana con una taza de té caliente en las manos, reflexionó si el inconsciente en los sueños es una rememoración de decisiones y hechos cotidianos para justipreciar conducta con propios y extraños.
En fin, vaya que esta madrugada hubo un de sueños y una particular con la filósofa de casa que me reitera conversaciones tenidas en la vida real o tal vez las que yo quisiera tener más frecuencia, ahora que la lectura qué busco con fruición me llena de dudas y preguntas de qué hacer con mi vida en el retiro.
Este segundo sueño me hace advertencia de no declinar en mi búsqueda de nuevas acciones para enriquecer mi manera de ser sobre todo para disfrutar lo que puedo hacer y por qué.
Un tema de mi filosofa fue sobre abstenerme de manejar en carretera o en la ciudad, aún cuando ella y mi otra hija reconocen mis habilidades para conducir, sin dejar de ponderar mi pulsión el riesgo por la velocidad.
Este sueño también me llevó a esta búsqueda de personas ligadas a la cultura y en particular la experiencia con quienes cultivan la escritura y que me han brindado su confianza. De igual manera reiterarme que un nuevo amigo tiene una alta estima por mi persona y quisiera tener la oportunidad de verme actuar en las actividades de su Instituto y contrastar mi manera de ver las cosas en mi actual condición de jubilado para seguir buscando iniciativas que me den gozo y alegría de vivir.
Derechos Reservados © La Capital 2026