No es normal, no es normal, no es normal

DESDE EL RETIRO / Liborio Méndez Zúñiga

2025-10-30

Liborio Méndez Zúñiga

Para los jubilados es un deber irrenunciable seguir en la búsqueda, mientras haya neuronas y coraje de ver el México que heredamos a los nietos: el país de la abundancia y de la enorme desigualdad. Con esa idea en mente, eché un vistazo a las presentaciones de textos en la Feria Internacional del Libro en la Perla Tapatía y tuve una refrescante sorpresa. De la autoría de Viridiana Ríos Espinosa y comentarios de Gabriela Warkentin me asomé al libro “No es normal”. Lo que sigue son algunas notas de la conversa entre autora y comentarista, ambas académicas y plumas de columnas de la prensa nacional. Entre comentarios, a la toma y daca, y al final preguntas y respuestas, disfruté como conejo en lechugal la manera didáctica de hablar de su libro y sobre todo la experiencia de la doctora en ciencias políticas Viridiana Ríos.

Viri nació en uno de los barrios pobres de la Ciudad de México. Gracias a sus padres y su empeño pudo ser becaria para estudiar en la Universidad de Harvard. De joven se interesó en los problemas sociales y participó en las reuniones de la capital sobre el EZLN. Pronto se dio cuenta de que no había una respuesta clara a la cuestión del qué hacer para cambiar las cosas en este país. Frustrada, decidió irse a estudiar posgrado, luego de titularse como Psicóloga Social. Acotó con una nota por demás emotiva: cuando le preguntaron cómo se interesó por los altos estudios, ella contestó que los primeros filósofos que le hicieron pensar fueron los roqueros de Panteón Rococó con sus letras, y una en especial que arengaba a los fans en trance ¿y tú, y tú, que piensas hacer por tu país? De tanto escucharla, cuando se encontraban los chavos del barrio se gritaban la pregunta como una manera de saludarse. Viri cayó en la cuenta de que lo que no hagas por ti mismo nadie lo hará por ti: Hacer política desde abajo. Otro cantor muy querido lo dijo: Vuele bajo porque abajo está la verdad.

Acerca del título del libro, la autora reconoció que batallaba mucho para poner títulos a sus libros, al grado que estuvo a punto de elegir la palabra Mandarina, pero su editora le hizo notar que varias veces decía en su texto la frase “No es normal” y acordaron bautizarlo así, por cierto, con un éxito de ventas, porque ya va en la tercera edición. El libro, dijo Viri, tiene fundamento académico, pero tiene una narrativa disruptiva para el gran público además de los tomadores de decisiones. Tan es así que logró ser atendida por senadores del PAN en una presentación académica para confrontarlos con sus hallazgos y propuestas. Si usted quiere saber de las tres reglas económicas y las tres políticas para cambiar México, no dude en comprar el libro, aunque sea de coperacha con sus amigos del café y hasta pueden invitar un economista que lo comente. 

Llamó mi atención su insistencia de que los datos gasto en políticas públicas contradicen la tesis neoliberal del Estado derrochador y por tanto ineficaz. Asegura que, si no hubieran amarrado las manos a Echeverría y López Portillo, tal vez no nos hubiera pegado la crisis del petróleo, y en México no estuviéramos en la infame anormalidad de tener millones de hogares sin la canasta básica, pero sobre todo seríamos más competitivos, dado que estamos en el lugar 15 de la economía global.

La comentarista hizo preguntas incisivas y las respuestas fueron contundentes. Al asunto de cómo entender lo que no es normal, dijo que prevalecen los enfoques de modelos económicos de la ortodoxia, cuando la realidad indica la necesidad de probar nuevos caminos, y de ello una prueba es la llegada de la izquierda al gobierno de México en 2018 con la propuesta de la IV Transformación, cuyos resultados no se verán en este sexenio, pero su voluntad de cambio verdadero era inevitable.

Un dato duro: la concentración de la riqueza en el 1 por ciento de la población, no se refleja en movilidad empresarial, ya que las 27 firmas de hace dos décadas son las mismas, y ello es así porque las reglas del modelo mexicano son para que los que ya subieron no bajen y, los que están abajo no suban. Y es un peligro percibir el triunfalismo de una narrativa que ya da por sentada la 4 T. Dijo la autora que, en una presentación de su libro en Chalco, una señora le dijo: “todo lo que dices ya se arregló con AMLO, ya tenemos becas, pensiones: etcétera, es decir, la narrativa que debiera acometer la izquierda para explicar a los ciudadanos que Roma no se hizo en un día… pero si se quemó. Y en esto confunden más los columnistas especialistas en economía conservadores.

Cuando le preguntaron qué dice tu corazón, contestó que es preocupante que la clase media no participe decididamente en política, no solo como electores cada seis años, acotando el libre albedrío de los políticos, que a fin de cuentas son sus empleados. Ese vacío de control del poder ciudadano sobre los políticos es un vacío que llenan otros poderes fácticos, porque nos creemos estar representados por los políticos. 

Viri reiteró la idea de formular una política pública experimental que contemple tres fases de la desigualdad: su generación, el crecimiento anormal y cómo corregirla. Propuso el reto para los economistas de izquierda de ser más innovadores, ya que no sabemos dónde están las fronteras de las políticas públicas. Mencionó que en una entrevista con un alto funcionario (¿Videgaray?) del gobierno de Peña Nieto, aquel reconoció que las medidas de AMLO jamás las habrían tomado ellos, y nunca subir los impuestos a los más ricos por temor a la inestabilidad. La señora de Chalco diría: ¡Cabrones, por eso los botamos!

Viri dijo cosas de gran calado, en mi modesta opinión, hay que leer bien su libro, y termino esta breve reseña con otro dato no menor de su paso por Harvard, a propósito de la canción de Panteón Rococó: en alguno de sus claustros, se encontró con la frase: “No te preguntes que puede hacer tu nación por ti, pregúntate que puedes hacer por tu nación”.

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